| |||||||||||||
ESTRATEGIAS PSICOLÓGICAS APLICADAS A LA ALTA COMPETICIÓN Graciela Lizárraga Chávez. Considerando el nivel que ha alcanzado la Psicología del Deporte como disciplina científica y campo experimental para su aplicación, no sólo existe la dificultad de extraer de la gran cantidad de conocimientos psicológicos aquellos que son realmente importantes para el deporte en sus múltiples manifestaciones, sino también la de expresarlos de forma comprensible para aquellas personas especializadas en el campo de los deportes, pero que no poseen una adecuada preparación psicológica. Por lo general, se reconoce que los aspectos psicológicos son relevantes para determinar la eficacia del rendimiento deportivo, y se admite que su importancia aumenta en los niveles más altos de actuación. Sin embargo, se suele prestar mayor atención a los componentes técnicos y físicos, tal vez porque resultan más fáciles de evaluar. A menudo omitimos considerar el componente mental del entrenamiento deportivo, aun conociendo su importancia, suponiendo que las habilidades de esta área se desarrollan por sí solas o que el entrenamiento físico las puede mejorar. Hay que considerar que el rendimiento deportivo es una combinación de preparación física del cuerpo y preparación psíquica de la mente; si no se atiende a estos dos aspectos puede ocurrir que se rompa el equilibrio emocional que debe poseer el deportista sometido a tensiones específicas de su actuación. A esto último se le ha denominado decrecimiento psicógeno del rendimiento; es una forma específica de desautomatización de los movimientos, siendo su consecuencia un aumento o disminución del nivel de activación del competidor bajo la influencia del estrés al cual no está suficientemente adaptado. Se admite que el control voluntario de las acciones motrices puede ser considerado como uno de los principales factores del rendimiento y que, en el momento de la competición, ese control está determinado, no sólo por el dominio de las acciones mecánicas, sino también por las fuerzas internas conectadas a esas acciones. Dichas fuerzas son los estados emocionales de exci-tación, tensión o depresión, que a su vez originan modificaciones fisiológicas, hasta el punto de provocar modificaciones anátomopatológicas que en unos instantes echan por tierra todo el trabajo realizado durante mucho tiempo. Sin embargo, la tensión emocional también permite mantener en movimiento los diversos flujos de nuestro organismo y constituye la respuesta o reacción a algún tipo de tensión externa. El pulso que se acelera, el ritmo res-piratorio que cambia, los músculos que se agarrotan y todas las demás señales de alarma imaginables pueden salvarnos la vida en una emergencia real. En sí misma, la tensión no es negativa: simplemente nos espolea y nos lleva a actuar; incluso los hechos que la inducen pueden ser de carácter agradable, sobre todo en el ámbito deportivo, donde la mayoría de los jóvenes comienzan gozando con su participación y se sienten altamente motiva-dos para aprender y practicar conocimientos y estrategias que les ayudarán a ser mejores. De hecho, el deporte competitivo proporciona la primera y mejor oportunidad para enseñar a la juventud cómo dominar la tensión y el estrés. La lucha entre osadía y timidez, la alegría de superar las dificultades que presentan algún riesgo o peligro, las aprehensiones e incluso el placer de soportar las penalidades y suprimir el dolor de la fatiga con la mirada puesta en el éxito, elevan el tono de la emoción y contribuyen a la intensidad y dramatismo de la experiencia. La clave es el entrenamiento, considerado en esencia como «el arte y la ciencia de la toma de decisiones». Su planificación requiere de la participación e integración de las denominadas capacidades psíquicas (requisitos aprendidos o basados en aptitudes que inician procesos internos de estimulación y dirección) y cognitivotácticus (requisitos en relación a sensaciones, percepciones, imaginación, memoria y pensamientos, que actúan durante las acciones deportivas) que, junto a la condición física y la técnica motriz, son elementos decisivos para el rendimiento deportivo global. Estas capacidades engloban un sistema complejo de estimulación y dirección. Su grado de incidencia depende de niveles evolutivos, biológicos y de entrenamiento que determinan esencialmente la calidad de los rendimientos deportivos. Para mantener los mecanismos internos de estimulación y dirección se requieren, además, las llamadas: capacidades reguladoras, que pertenecen a las anteriores, pero que se separan por su significado específico, ya que constituyen el verdadero factor decisivo para superar los elevados rendimientos. De la correlación de ambas depende el éxito o fracaso de los resultados deportivos, ya que frente a dificultades internas u obstáculos externos asumen el papel de capacidades de dirección, mediante la voluntad, fuerza de decisión, autocontrol, valor, perseverancia - concentración, persistencia de la concentración, etc. La acción estratégica y táctica de estas capacidades está esencialmente relacionada con la personalidad total del deportista. Engloba además todos los componentes de planificación, captación, realización motriz y posibilidad defeedback. La tarea del Psicólogo Deportivo es entonces la de entrenar y aconsejar al deportista para que éste actúe de forma controlada y estable en situaciones de estrés mediante la adquisición de conocimientos y estrategias cognoscitivas, conductuales o de otra índole. El equilibrio físico y psíquico que el psicólogo debe lograr requiere de una serie de acciones que las resumimos así:
PREPARACIÓN PSICOLÓGICA EN EL PERIODO COMPETITIVO La preparación psicológica está orientada a obtener elevados rendimientos sobre la base del perfeccionamiento de las cualidades físicas, técnicas y psicológicas. Es importante considerar que el entrenamiento y la competición son, para el deporte de alto rendimiento, dos actividades estrechamente relacionadas que se complementan y dependen la una de la otra, y desde hace tiempo son el centro del estudio de las ciencias del deporte. Desde el punto de vista de la planificación y el desarrollo, sin embargo, ambas actividades presentan diferencias esenciales que son claramente ex-puestas por Grosser, Brüggemann, Zintl (1989) (Cuadro N0]). En el periodo competitivo, los estados emocionales del atleta juegan un papel preponderante en los rendimientos; por tanto, deben ser conocidos con antelación para prever las diferentes reacciones ante las emergencias propias de la competición en relación con otros indicadores de estos procesos como son:
En este sentido. se recomienda comenzar el entrenamiento psicológico con suficiente antelación, regulando los contenidos cognitivos del pensamiento. Aplicando ejercicios de autocontrol, combinando ejercicios de entrenamiento autógeno con consignas para superar las emergencias. Preparación de atención específica, tamizando elementos perturbado-res, respeto por los rituales y énfasis en determinados aspectos que favorezcan la excitación necesaria para competir. Enseñarle a competir consigo mismo, no con los demás. Algunos autores lo denominan Puesta apunto (Boas & Osborne, 1981). Este estado final de máximo rendimiento describe la especial preparación fisiológica y psicológica del deportista para conseguir un estado de alto rendimiento. Esto sirve para la obtención de resultados óptimos con entrenamientos muy intensos, pero muy cortos que conducen a una estimulación máxima y una mínima fatiga neuromuscular. Los indicadores donde el proceso de máximo rendimiento va progresando satisfactoriamente son:
Los indicadores en los que el atleta no está progresando conveniente-mente pueden ser:
También los atletas deben estar al tanto de las siguientes señales personales:
Es en esta situación donde el apoyo psicológico es determinante para afrontar la crisis y recuperar los niveles de rendimiento. Así como en las fases de preparación planificadas, la comunicación con el entrenador es muy importante. Algunos atletas preferirán una conversación precompetición, relajada y tranquila, generando así un alto nivel de confianza. Otros preferirán salir del ambiente de competición mediante actividades sociales, culturales o lúdicas para no verse sumergidos en una atmósfera estresante. En los días previos a las competiciones el entrenador está también bajo el estrés del momento. En algunos casos, ésta es una situación límite; sin embargo, él debe proyectar una imagen de tranquilidad y de confianza; debe tener la capacidad de «descargar» su estrés fuera del espacio deportivo, garantizándose así que la preparación del pupilo esté asegurada, dejando que éste sea en lo posible autónomo e independiente. Por tanto, el rol del psicólogo en las grandes competiciones ha de ser:
ANSIEDAD Y ESTRÉS EN EL DEPORTE COMPETITIVO: CA USAS Y ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN PSICOLÓGICA La ansiedad en el deporte no debe ser considerada como un factor negativo, pues, para alcanzar un nivel óptimo de rendimiento, es necesario cierto grado de tensión que motive al deportista para estar alerta de lo que le acontece, regular la manifestación y utilizar adecuadamente sus recursos, concentrarse en su actuación y especialmente facilitar la activación necesaria para su rendimiento durante la competición. Son muchas las causas que provocan ansiedad y estrés en el deporte. Señalamos algunas que consideramos importantes:
Para que los deportistas aprendan a evitar el exceso de tensión se les debe enseñar a relajarse. La relajación, que consiste en la disminución paulatina de la actividad orgánica, puede realizarse mediante un sencillo proceso de respiración lenta, tranquila, invitando al sujeto a que disfrute de ella y a la vez que se inicie en un cierto grado de concentración hacia su cuerno y hacia la separación entre su estado y los estímulos externos. A medida que toma conciencia de sus hábitos respiratorios, puede reconocer sus errores y utilizar la respiración como un método clave para equilibrar el cuerpo, la mente y las emociones. Otro método sencillo de relajación es el que se realiza mediante la respiración sincronizada de intervalos cortos seguidos de otros más largos pero espaciados en el tiempo. Con este procedimiento logramos mantener el nivel necesario de relajación y concentración como paso inicial a la visualización. Existen otras técnicas de relajación, como la progresiva de Jacobson y la de Schultz o entrenamiento autógeno. En algunos casos de gran tensión, la técnica de Fedora Aberastury es de especial importancia, por cuanto el sujeto vuelve hacia sí mediante la captación de sensaciones específicas y profundas que disminuyen paulatinamente la carga ansiosa, el miedo y, específicamente, relaja desde el interior del cuerpo a la musculatura. Como técnica compleja no debe ser manejada por inexpertos ni por personas que quieren obtener resultados inmediatos. En la actualidad, el biofeedback es una técnica muy utilizada para que el sujeto aprenda a relajar o disminuir los niveles de actividad muscular restableciendo el control de los grupos musculares afectados, facilitando como consecuencia los movimientos coordinados. La hipnosis deportiva, que provoca un estado mental especial, puede combinarse con otras variadas técnicas de enorme eficacia en la preparación óptima del deportista. Es también otro medio de mejora del rendimiento. La sauna, baños calientes, música, danza, etc., son también estímulos relajantes, que pueden ir acompañados con otras técnicas psicológicas. Cuando la ansiedad sobrepasa los umbrales normales, conviene determinar si sobrepasa el nivel de preparación; si es así, estaremos frente a una disminución de la capacidad de activación, concentración, relajación excesiva, no tendrá en cuenta al rival y por un exceso de confianza puede cometer graves errores que le pueden conducir a lesiones o inhibición y abandono de la confrontación deportiva. LESIONES DEPORTIVAS Y REHABILITACIÓN PSICOLÓGICA El atleta de alta competición casi siempre está preocupado por las lesiones. Este temor suele generar un exceso de tensión, desconfianza, disminución notoria del rendimiento y, lo que es más peligroso, una baja en la motivación y un fuerte deseo de evitar de nuevo las confrontaciones deportivas. Si bien el estrés es una de las causas más importantes de lesión, no deben descartarse los factores externos al ámbito deportivo, como pueden ser los problemas familiares, sociales, profesionales, etc. Sin embargo, existen factores predisponentes que conducen al fracaso o a las lesiones, como puede ser el sentido del riesgo, llevado a cabo al máximo; también la capacidad de soportar el dolor como si fuera parte de la acción deportiva. Esto provoca una confusión evidente, pues es cierto que en los deportes el dolor es hasta cierto punto frecuente, pero cuando no se conocen las claves de identificación de qué dolor sobrellevar y cuál evitar, entonces tendremos deportistas con carreras deportivas muy cortas, y largos períodos de recuperación, porque no son capaces de regular sus acciones, ni dosificar el esfuerzo. Nos ocuparemos seguidamente de las estrategias específicas para la rehabilitación psicológica. De hecho, la aceptación de la lesión por parte del atleta es muy importante, pues facilita su proceso de readaptación si a ello se añade el estable-cimiento de canales de comunicación de sus temores, ansiedades y preocupaciones de retorno a su actividad deportiva. Sin duda esto hará su rehabilitación más rápida y segura. El mantenimiento de su equilibrio emocional, como de su autoimagen, esperanzas y deseos, es también un factor de gran ayuda. Una adecuada y veraz información de la lesión al deportista es muy importante, para orientarle en la posibilidad de recuperación mediante técnicas como la reestructuración de su esquema corporal a partir de imágenes integradoras, apoyadas por un sentido de proyección positiva y equilibrio emocional. Este ajuste es el que realmente va a provocar en el sujeto la necesidad de recuperación para reintegrarse paulatinamente a sus actividades deportivas. Si la lesión no es invalidante, es aconsejable que el deportista mantenga su actividad física de acuerdo a su situación y estado lesional. Asimismo, se recomienda que participe en los entrenamientos como observador pasivo; de esta manera no rompe el nexo con su habitual ocupación. Es recomendable que asuma la responsabilidad de cumplir con los requisitos esenciales de protección física cuando se realizan esfuerzos importantes. Estos requisitos (como estiramientos antes y después de los entrenamientos, no para salir del paso sino auto instigándose la necesidad de hacer-los para devolver a los músculos su natural función) no suelen satisfacerse y no es extraño que no se perciba su importancia. Es sabido que, por ejemplo, los fondistas acostumbran dar poca importancia a los estiramientos; lanzadores y otros deportistas de varias especialidades no se preocupan en proteger sus músculos, que son los instrumentos más importantes de su actividad deportiva. Por ello, cuando se producen las lesiones se debe Incidir en este tipo de recuperación, además de en las tácticas y estrategias psicológicas. El control de los calentamientos es otro punto de gran importancia. En un porcentaje significativo, el atleta compite o entrena sin una previa y necesaria preparación funcional. En deportes individuales, el conocimiento de las propias tácticas individuales es un perfecto instrumento de puesta a punto en cuanto a calentamiento se refiere. Si la lesión es definitivamente invalidante, el deportista debe recibir atención psicológica específica, en la cual, además de la disminución de la angustia y estrés, debe preparársele progresivamente en el planteamiento de nuevos objetivos y metas; especialmente cuando la ocupación principal haya sido el deporte y no esté formado con una preparación profesional o laboral. Los problemas de sueño, sobre todo cuando se está en período precompetitivo, son otra causa de disminución de los rendimientos, merma del potencial agotamiento físico y mental. Y, por supuesto, son causa de lesiones graves por la dificultad de controlar adecuadamente los movimientos en situación de extrema tensión cuando se está compitiendo. Definimos el sueño como un comportamiento recurrente, fácilmente reversible, caracterizado por el reposo relativo y una marcada disminución de la sensibilidad a los estímulos externos. Como es sabido, el sueño tiene una especial relación con el proceso de crecimiento y desarrollo cerebral; cumple una función homeostática mediante la cual se restablece la actividad cortical, facilitando la recuperación de los niveles de información y el almacenamiento de los recuerdos. Y, lo que es más importante, da lugar a la elaboración de las emociones, evita el cansancio y la fatiga y, de esta manera, el deportista pueda ser capaz de resistir las intensas exigencias físicas y mentales. Sugerencias para incrementar el sueño: 1. Medidas Personales:
Estos ejercicios deben reunir algunas condiciones: a) Adecuados a la persona que los realiza. b) Entrenamiento previo especialmente cuando no se practica ninguna actividad física. c) Contar con el consejo médico, para ajustar las necesidades del esfuerzo a la realidad física del sujeto. d) Elegir siempre ejercicios atractivos y apropiados. 2. Tratamiento Farmacológico. Los avances en este campo son muy importantes, pero se debe hacer uso de fármacos cuando los problemas de sueno resistan a otro tipo de soluciones. Es importante saber que el hipnótico ideal es aquel que: Produce sueño semejante al normal. Que no tenga efectos secundarios. Que el margen entre la dosis terapéutica y la letal, sea muy amplio. Que con el empleo prolongado no pierda eficacia. Evitar la automedicación, porque puede encerrar graves riesgos para el deportista, especialmente si es de alta competición. 3. Tratamiento Psicoterapeútico. Individualmente o en grupo, previo estudio de las características personales y causas que hayan originado los problemas de sueño. Los tratamientos 2 y 3, en etapas competitivas no siempre se pueden llevar a cabo por las dificultades que entrañan, sobre todo porque el deportista tiene que estar en plenitud de forma física y mental. AJUSTE DEL RELOJ COMPETITIVO Se ha demostrado que el fenómeno circadiano afecta a más de doscientas cincuenta funciones fisiológicas y psicológicas, incluyendo la coordinación, equilibrio, tiempo de reacción, memoria, energía, activación del nivel de atención y el estado de ánimo. Debido a estos ritmos circadianos, cada persona tiene sus puntos altos y bajos de energía aproximadamente a las mismas horas del día. Los patrones circadianos están regulados por una intrincada combinación de factores internos y externos tales como: Sueño, luz, comidas, y los factores sociales que tienen un impacto considerable sobre los estados psi-cológicos: Estados de ánimo, energía, nivel de alerta, vigor, bienestar, funcionamiento hormonal y bioquímico. La comprensión de que los cambios se deben a los que se dan en los ritmos circadianos - relojes internos - es un paso importante para incrementar el control y previsión de resultados. CÓMO AFRONTAR EL RETO
REFERENCIAS Balagué, G. (1993). La Psicología Aplicada al Deporte de Alto Nivel. III Jornadas Internacionales de Atletismo. Bilbao. Benno, J. H. (1977). El Acondicionamiento de los deportistas de Elite. Revista Stadium. N066. Bs. As. Bierach, A. (1983). La Imagen Personal, clave del éxito. Bilbao: Public. Deport. Boas, J. & Osborne, N. (1987). Peaking. Moderm Athl cte And Coach N03. Etmolaeva, M. (l99l).Preparación Psicológica, Contenido y Control. Barcelona: CAR. Fernández, L. (1990). Entrenamiento Psicológico en el Ciclo Competitivo. Seminario Internacional de Psicología del Deporte. Madrid. Garfield, Ch. & Bennett, H. Z. (1987). Rendimiento Máximo. Las Técnicas de Entrena-miento Mental de los Grandes Campeones. Serie Técnicas deportes. Barcelona: Ed. Martínez Roca. SA. Gil, J. (1991). Entrenamiento Mental para Deportistas y Entrenadores de Elite. Valen-cia: Ed. Jnvesco. Grosser, Bruggemann y Zintl. (1989). Alto Rendimiento Deportivo. Barcelona: Ed. Martínez Roca. Hendry, LB. (1993). Factores Humanos en los Sistemas Deportivos. III Congreso de Psicología Deportiva. Madrid. Lawther, J.D.( 1987). Psicología del Deporte y del Deportista. Biblioteca de Educación Física. Barcelona: Paidós. Loehr, J. (1990). El Juego Mental-Preparación Psicológica. Madrid: Ed. Tutor. SA. Mackay, M. y Davis, M. (1987). Técnicas Cognitivas para el Tratamiento del Estrés. Madrid: Ed. Martínez Roca. Mackay, M. Davis, M. Y Eshelman, E. (1987). Técnicas de Autocontrol Emocional. Madrid: Ed. Martínez Roca. Marcos Becerro, J.F. (1991). La Salud del Deportista. Madrid: Ed.Muscle SA. Rafael Santonja. Martens, R. (1990). Anxiety and Motor Behavior. A ReviewJournalofMotorBehaviür N03. Martínez, J. E. (l989).Técnicas Mentales Para los Deportes de Competición. Barcelo-na: Ed. Alas. Roberts, G. (1990). Psychological Issues Involved in Sport Perjórmance. Madrid: INEF Syer, J. y Connolly, Ch. (1991). Guida PerAtleti All'Allenamento Mentale. Bologna: Zanichelli. Thomas, A. (1982). Psicología del Deporte. Barcelona: Ed.. Herdcr. Williams, J.M. (1991). Psicología Aplicada al Deporte. Madrid: Fd. Biblioteca Nueva. | |||||||||||||