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Nuestro cuerpo no puede sintetizar este tipo de ácidos grasos polinsaturados y de allí que sean esenciales en nuestra alimentación. La carencia o la desproporción entre las relaciones de estos dos ácidos grasos producen múltiples y graves trastornos de salud, que hasta hace muy poco no se conocían. La denominación Omega 3 se refiere al tercer enlace carbón - carbón en la terminal de carbón de una molécula de ácido graso insaturado y Omega 6 se refiere al sexto enlace carbón - carbón en la terminal de carbón de una molécula de ácido graso insaturado. Los más importantes ácidos grasos tipo Omega 3 son el DHA y el EPA, un tercero el ácido alfa linolénico (ALA) que es progenitor de la familia de cadena larga DHA y EPA: 1º) ACIDO DOCOSAHEXAENOICO (DHA): Acido graso Omega-3 que contiene 22 átomos de carbón con seis de ellos no saturados (C22:6 n-3): el más insaturado de la naturaleza. Se encuentra principalmente en pescados, microorganismos marinos y plantas. Considerado, junto con el EPA, como una de las razones de los efectos benéficos de los aceites de pescado en nuestro sistema cardiovascular. Es precursor de eicosanoides de la serie 3 que promueven la dilatación de los vasos sanguíneos y disminuyen la coagulación de la sangre, por lo que ayudan a mantener sano el sistema cardiovascular. Es también un componente esencial del cerebro, los ojos, y de otros tejidos del sistema nervioso. Es especialmente importante para el pleno desarrollo del sistema nervioso del bebé y del recién nacido. Recuerde también que hay importantes vitaminas liposolubles, o sea que solo se disuelven y transportan en grasas; pero nunca en cualquier tipo de grasa como por ejemplo los triglicéridos. Los omega-9 el propio organismo los puede generar por lo que nos concentraremos en los esenciales: omega-3 y omega-6, sus beneficios, sus proporciones y sus fuentes. Un estudio publicado en Noruega, demostró que personas obesas que tomaron tres gramos de ácido linoléico conjugado (Omega-3) diariamente, tuvieron una reducción del 20 % en la cantidad de grasa corporal y un 5% de aumento de la masa muscular. Los ácidos grasos Omega-3 se los conoce industrialmente como aceites secantes y son fuertemente no saturados (insaturados) son el aceite de semilla de Lino y de madera china de Tung. Absorben oxígeno del aire y se polimerizan en resinas por un mecanismo catalizador de peróxidos y se los usa para retener fuertemente los pigmentos (colores) en las pinturas o como cubierta protectora de pinturas. El aceite de lino (linaza) tiene 25% de trilinolenato de glicerilo, 60% de trilinoleato de glicerilo, 5% de trioleato de glicerilo y pequeñas cantidades de otras grasas comestibles. Los Omega-3 se desnaturalizan con el calor y se deben extraer con alta presión. Por eso no sirven para freír y solo deben consumirse virgen y a temperatura ambiente. Se recomienda consumir diariamente de 7 a 14 gramos de Aceite de Atún o de Lino, estas cantidades de aceite virgen contienen entre 2 y 9 gramos de ácido linoléico o ácido 9,12-octadecadienoico los números indican la posición molecular en que se encuentran los dos dobles enlaces. El ácido linolénico o alfa-linolénico también denominado como ácido 9,12,15-octadecatrienoico para indicar sus tres dobles enlaces conjugados que le confieren su propiedad como ácido graso más secante. Si consume diariamente una cucharada de aceite de lino puro se producirá una gastritis. Debe tomar dos cucharadas soperas de semillas, o una de aceite de lino puro (linaza), con 400 centímetros cúbicos de agua y licuarlos durante dos minuto para emulsionar los Omega-3 antes de su ingesta. Las semillas de lino se consiguen en comercios dietéticos y el aceite de lino, se comercializa como linaza en ferreterías. Para personas que padecen de hipertensión, dislipidemia, enfermedades cardiovasculares, cantidades que varían entre 3 a 10 gramos de Omega-3 por día, tuvieron buena influencia metabólica. En varios centros científicos están introduciendo el Omega-3 en la terapia del cáncer. Existen controversias sobre la influencia de Omega-3 sobre personas diabéticas y pacientes en espera de una cirugía porque retarda la coagulación, no ocurre si acompañan suficiente calcio, zinc y vitamina K. La medida ideal es 14 gramos de aceite de lino tipo canadiense por día (una cuchara). Un estudio reciente concluyó que consumir 25 gramos de semillas de lino molidas, en forma diaria, baja el riesgo de enfermedades cardíacas, el cáncer de mamas y baja en un 20% el colesterol y triglicéridos en sangre. Una persona normal de unos 70 kilos tiene aproximadamente unos 10 kilos de triglicéridos como reservas en sus tejidos. Buenas fuentes de ácidos grasos omega-3:
Buenas fuentes de ácidos grasos omega-6:
La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja el equilibrio entre los ácidos grasos Omega 6 y Omega 3, en una relación de 5 a 1, o de 10 a 1 como máximo. La dieta de Japón mantiene una relación razonable de 4 a 1, pero en Europa es demasiado rica en ácidos grasos saturados y la relación es de 15 a 1, y en los Estados Unidos es peor, de 16 a 1. La Argentina con 5,5 a 1 está más cerca de esta relación que de la dieta nipona. Esta relación se consigue por el consumo de diversos ácidos grasos, contenidos en la dieta alimentaría y, no por uno solo en particular. El Ministerio de Salud de Canadá recomienda un consumo de omega-3 superior a 1% del total de energía. Para personas consumiendo una dieta de 2.000 kcal, esto representa un mínimo de 2 gramos de ácidos grasos omega-3 puros por día. Una gran parte de la población del continente Latino Americano, sufre de desnutrición y malnutrición. Los huevos podrían ser una solución rápida y barata para la deficiencia de proteína pero el arroz integral combinado con lentejas y soja supera el valor proteico (aminoácidos esenciales) de la carne e incluso de los huevos. Aprovechar la abundancia de pescados, lino y soja para aumentar el consumo de Omega-3. El kiwi tiene 50 veces más vitamina C que una naranja (vitaminas y minerales), ver otros valores en las tablas de alimentos Los escaladores de montaña y excursionistas de los polos sur y norte hoy deberían consumir en mayor proporción omega-3 o aceite de lino (80 mililitros diarios) más alguna bebida alcohólica con agua para evitar las quemaduras por el frió ya que estos trabajan en la sangre como un anticongelante sobretodo el glicerol. Deberá nutrirse cada hora de actividad en la montaña bebiendo 250 cc de agua con carbohidratos de alto índice glucémico, sales y cítricos. El ácido alfa linolénico (ALA) es progenitor de la familia de ácidos grasos omega-3, y de sus derivados de cadena larga como el ácido eicosapentaenóico EPA (20 átomos de carbón y cinco insaturaciones o enlaces dobles) y docosahexaenóico DHA (22 átomos de carbón y 6 enlaces dobles). El ALA (omega-3 alfa linolénico) se encuentra principalmente en la semilla de lino o linaza, y en menor proporción en otras semillas oleaginosas como la soja, la canola y el germen de trigo, algunas nueces, y grosella roja y negra. El EPA y DHA se encuentran principalmente en pescados de agua fría tales como macarela, salmón, arenque, trucha y atún. (La mayoría de las otras especies de pescados contienen muy poco ALA y muy bajos niveles de EPA y DHA.) Los ácidos grasos omega-3 exhiben efectos antiarrítmicos en cultivo de células y laboratorios animales y en humanos están asociadas con una reducción al riesgo de arritmias ventriculares fatales. Las arritmias ventriculares son la causa principal de muerte por infarto del miocardio agudo. En perros, las preparaciones puras de ALA, EPA y DHA son igualmente efectivas en proteger contra arritmias fatales. En un estudio, infusiones intravenosas de ALA, EPA y DHA puro, redujeron significativamente la incidencia de fibrilación-aleteo ventricular y protegieron a la mayoría de perros de arritmias fatales. La infusión de un lípido de control (aceite de soya) fracasó en proteger a ninguno de los animales con arritmias fatales, en cambio el aceite de lino (linaza purificada para el consumo humano) sí protegió a los animales con arritmias cardíacas. El aceite de lino tiene mayor relación de omega-3 que de omega-6 (4 en 1) mientras que el de soja es al revez (1 en 7), bueno para personas sanas y con diabetes. No pueden consumir el aceite de lino las personas con diabetes, como tampoco las persona que esperan para una cirugía (éstas solo pueden consumir aceite de soja) porque dificulta la coagulación, el resto de las personas sanas sí pueden consumir con tranquilidad el aceite de lino. Grasas saturadas: Las grasas saturadas se encuentran predominantemente en los productos animales, incluyendo tanto la carne como los productos lácteos. Se asocian potentemente con niveles de colesterol elevados. (los llamados aceites tropicales como los de dátil, coco y cacao, también son ricos en grasas saturadas. De todos modos, no hay evidencias sobre su efecto sobre el corazón. Los países con la mayor cantidad de aceite de dátil, Costa Rica y Malasia, también tienen una tasa mucho menor de enfermedades cardiacas y de hipercolesterolemia que los países occidentales). El colesterol como ácido graso sólo se encuentra en los tejidos animales, con grandes cantidades en la carne, lácteos, yema del huevo y marisco. La Asociación Americana del Corazón recomienda no tomar más de 300 mg de colesterol al día. Sin embargo, un estudio estimó que el reducir el colesterol diario a 100 mg sólo produciría una disminución de un 1% en los niveles de colesterol. De destacar son unos estudios que indican que aunque el colesterol de la dieta por sí mismo no parece aumentar el riesgo de enfermedades cardiacas en personas sanas, las personas con diabetes, en especial los tipo 2, pueden ser una excepción. Hasta que se investigue más al respecto, deben considerar evitar comer huevos o otros alimentos ricos en colesterol (como las gambas) más de una vez por semana. Ácidos transgrasos: Los ácidos transgrasos también son peligrosos para el corazón y pueden representar un riesgo de ciertos cánceres. Se crean durante un proceso que intenta estabilizar las grasas saturadas para que no se vuelvan rancias y para mantenerlas sólidas a temperatura ambiente. Algunos expertos creen que estas grasas parcialmente hidrogenadas son incluso peores que las saturadas porque aumentan las LDL, reducen las HDL y pueden ser perjudiciales para el revestimiento interior de las arterias. Un estudio hecho en 80.000 enfermeras informó de que las mujeres cuyo consumo total de grasa era el 46% de la ingesta calórica total no tenían más riesgo en general de un infarto de miocardio que las mujeres que sólo ingerían el 30% de sus calorías en forma de grasa. Las mujeres cuyas dietas eran altas en ácidos transgrasos, sin embargo, tenían un 53% más riesgo de infarto comparándolas con las que consumían menos ácidos transgrasos. Las grasas hidrogenadas se usan en la margarina y en muchas de las comidas rápidas y productos de pastelería, incluyendo muchos de los panes precocinados. (la margarina líquida no está hidrogenada y se recomienda, porque es "margarina libre de ácidos transgrasos"). La FDA requiere actualidad que las etiquetas de los alimentos incluyan información sobre los ácidos transgrasos. Algunas grasas son esenciales para la salud y para el desarrollo adecuado de los niños. La atención pública se ha centrado primordialmente en los beneficios o riesgos posibles de las grasas monoinsaturadas (MI) y poliinsaturadas (PI). Las grasas poliinsaturadas se encuentran en el girasol, maíz, y pescado, mientras que las monoinsaturadas se encuentran predominantemente en los aceites de oliva, colza, y en la mayoría de los frutos secos. Sin embargo, los estudios no están de acuerdo en sus efectos. Por ejemplo, los estudios iniciales indican que las grasas monoinsaturadas ayudan a mantener niveles adecuados de HDL, mientras que las poliinsaturadas los reducen. En general, no hay evidencias claras sobre los efectos de las grasas MI y PI sobre los niveles de glucosa sanguíneos y la insulina. algunos estudios no han encontrado ningún efecto. Sin embargo, en un estudio, el aceite de girasol, MI, se asoció con un deterioro del control de glucosa, así como con una elevación de los niveles de colesterol. Los investigadores están interesados primordialmente en los componentes de los ácidos grasos que se encuentran en estos aceites, llamados ácidos grasos esenciales, que pueden tener efectos más específicos sobre los lípidos: tres ácidos grasos importantes son los omega-3, omega-6 y omega-9. La comida acostumbra a contener una combinación de los tres bloques de ácidos grasos, lo que podría ser la causa de la mezcla de resultados que se han observado en las personas que los consumen.
Los estudios han indicado que, en un equilibrio adecuado, todos estos ácidos grasos son esenciales para la vida. Por ejemplo, tanto los omega-3 como los omega-9 contienen sustancias químicas que neutralizan los eicosanoides perjudiciales que se hallan en los omega-6. Sin embargo, las investigaciones sugieren que en nuestra cultura occidental, la dieta contienen una relación poco saludable de omega-6 respecto a los omega-3 (10 a 1). La idea es pues obtener un mejor balance de ácidos grasos sin ingerir demasiadas calorías. Los sustitutos de la grasa, añadidos a alimentos comerciales y a productos de pastelería, proporcionan algunas de la calidades deseables de la grasa pero no añaden tantas calorías. Incluyen los siguientes:
Pese a todo, las personas deberían limitar las comidas bajas en grasa y los sustitutos de la grasa en sus dietas. Aunque uno pudiera creer que comiendo estos productos también se reducen las calorías, a menudo no es el caso. Muchos productos comerciales bajos en grasa (light) tienen calorías extra provenientes de azúcar y de otros carbohidratos. Un estudio ha observado que las personas que consumen alimentos que contienen sustitutos de la grasa no aprenden a rechazar los alimentos grasos, mientras que las personas que aprenden a cocinar usando alimentos que naturalmente son bajos en grasa, pueden llegar a perder el interés por las dietas ricas en grasas. Los ácidos grasos omega-3 y 6 forman parte de los ácidos grasos polinsaturados (AGP). Los Omega 3 tienen la primera insaturación (doble enlace) en el carbono 3, de ahí su nombre y los Omega 6 tienen la insaturación en el carbono 6. Los Omega 3 los encontramos en el aceite de lino, soja, colza, fuentes vegetales, fitoplancton marino, zooplancton, pescado azul (EPA y DHA). Los Omega 6 se encuentran en aceites vegetales (girasol, maíz) Recomendación para el consumo de lípidos: Existe un consenso general entre los científicos que recomiendan tres puntos muy importantes para personas sanas: A- Los lípidos no deben pasar el 30% de la energía consumida. B- La proporción entre los lípidos: 1/3 saturados, 1/3 monoinsaturados y 1/3 polinsaturados . C- Relación entre los polinsaturados : desde que los Omega-6 son antagonistas de los Omega-3 se debe preocupar de la relación entre los mismos. Por lo tanto es recomendable no exceder de 4 o 5 volúmenes de lípidos Omega-6 a 1 de Omega-3. Lo que significa un consumo de 2 a 4 gramos de Omega-3 por día. Funciones de los Omega 3 y Omega 6: Los Omega 3 forman parte de la membrana celular en forma de fosfolípidos, participan en el mantenimiento de las funciones de transporte, también participan en el desarrollo del Sistema nervioso, cerebro y retina. El DHA (decosahexanóico) es fundamental en el desarrollo del feto y del lactante, obteniéndolo de la placenta y por la leche materna. El EPA (eicosapentanóico) actúa como sustrato para la síntesis de eicosanoides al igual que los Omega 6 (ac.araquidónico). El ácido araquidónico forma prostaglandinas PGI 2, tromboxano A2 y leucotrieno serie 4, estos eicosanoides (hormonas) favorecen la trombogénesis, la proliferación de músculo liso en la pared arterial y las reacciones inflamatorias. El DHA favorece la formación de prostaciclinas PGI 3, tromboxano A3 y leucotrieno serie 5, con acción similar a los AINES, y antiagregante plaquetário. La importancia de las proporciones: Es muy importante la proporción entre ambos. La ingesta de grasa en una dieta no ha de superar el 30%. Un 10% de monoinsaturadas, 10% de polinsaturadas y 10% saturadas. La ingesta de Omega 3 ha de ser inferior al 8% de las grasas totales. (una rodaja de salmón contiene 0,5 gr) Esto explica que si en un enfermo con problemas cardíacos, se le hace una dieta baja en grasas saturadas y alta en grasas polinsaturadas, procedentes de aceites vegetales (omega 6) y no de pescado (omega 3), disminuirá la patología coronaria, pero aumentará la patología inflamatoria, alérgica y los trastornos intestinales. En lo que se refiere a patología cardiovascular, una ingesta elevada de grasas procedentes de pescados y mamíferos marinos ricos en Omega 3, aumentan las lipoproteínas de alta densidad que limpian el colesterol "malo" del organismo y son un factor de protección ante enfermedades ateroescleróticas y trombóticas. También tienen un carácter antiarrítmico, los Omega 3 en la membrana de las células del miocardio, las estabiliza eléctricamente y disminuye la severidad de los síntomas. En lo que se refiere al colesterol y triglicéridos, reduce los triglicéridos por inhibición a nivel hepático. El colesterol total no se modifica, pero aumenta el HDL (lipoproteína de alta densidad, es un factor de protección o colesterol "bueno") y disminuye el LDL (lipoproteína de baja densidad, factor de riesgo o colesterol "malo"), acompañado de una menor peroxidación de las lipoproteínas. Lo importante del colesterol es el porcentaje entre HDL y LDL conocido como índice aterogénico. El índice aterógenico consiste en: CT (colesterol total)= 4´5 (valor de referéncia) El cociente inferior a 4´5 tendrá menos riesgo que la población normal. El cociente superior a 4´5 habrá más riesgo de sufrir problemas relacionados con el colesterol (placas ateroma etc...) En cuanto a la patología inflamatoria, la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica, un desequilibrio entre Omega 3 y Omega 6 puede fomentarlo o inhibirlo. Dosis altas de Omega 3 durante 2-3 meses disminuye la severidad de los síntomas y disminuye la medicación con AINES. En el embarazo y la lactancia, un consumo de Omega 3 prolonga el embarazo, ayuda a la maduración del feto, en concreto del sistema nervioso. El DHA se encuentra en la leche materna y en la placenta, captura los Omega 3 y favorece el desarrollo del sistema nervioso, cerebro y retina. En lactancia artificial complementada con Omega 3 provoca un mayor desarrollo mental en niños. Alimentos ricos en Omega 3 tenemos aceite de lino, colza, soja, fuentes vegetales, pescado azul. Y además hay una gran variedad de complementos ricos en Omega 3. «La ingestión elevada de omega-6 y baja de omega-3 puede promover producciones excesivas de eicosanoides, que a su vez reducen las inflamaciones y el dolor», dice el Dr. Kevin L. Fritsche, de la Universidad de Missouri, Columbia. Existen evidencias de que la ingestión elevada de omega-3 puede reducir los eicosanoides, la inflamación y el dolor. Cuando nuestros músculos y articulaciones duelen después de una dura sesión de pesas, puede resultarnos útil tomar más omega-3 que omega-6. Un estudio descubrió que las personas con dolores músculo-esqueléticos (como los articulares) experimentaban menos molestias si consumían aceite de hígado de bacalao, una fuente excelente de omega-3. El alivio de los dolores se debía probablemente a la reducción de la inflamación. Aparte de reducir el dolor articular y la hinchazón y acelerar la recuperación de los entrenamientos, consumir la relación adecuada entre omega-3 y omega-6 puede beneficiar la composición corporal. El Dr. Artemis P. Simopoulos y Jo Robinson, especulan en «The Omega Plan» que un balance en la dieta entre el omega-3 y el omega-6 puede favorecer la sensibilidad de las células musculares a la insulina, lo que podría facilitar la pérdida de peso en las personas que presentan resistencia a esa hormona, o cuyas células son menos responsables a la insulina (en el caso de muchas personas obesas o que sufren diabetes). La hipótesis de que los EPA pueden influenciar el peso procede de estudios humanos y animales. En uno, los ratones de laboratorio que recibían una dieta abundante en grasa enriquecida con omega-6 (o grasas saturadas como mantequilla) estaban bastante más obesos que los ratones alimentados con mucha grasa enriquecida con omega-3, aunque ambas dietas contenían la misma cantidad de calorías. Un estudio humano descubrió que las personas cuyas células contenían bajos niveles de omega-3 y niveles elevados de omega-6 eran más obesos y resistentes a la insulina. Otro estudio reciente demostró que los judíos israelitas poseen una tasa más elevada de obesidad que los americanos, aunque los primeros suelen consumir menos calorías y menos grasa. Este fenómeno, llamado «paradoja judía», puede estar causado en parte por el exceso de consumo de omega-6, típico de los israelitas. Es obvio que estos estudios no demuestran que consumir más omega-3 y menos omega-6 garantiza perder peso, pero sí sugiere que una relación tal puede ayudar a muchas personas o controlar y quizás a reducir su peso. Aunque aún no se ha demostrado el lazo entre los EPA y el peso corporal, las evidencias sólidas demuestran que consumir más omega-3 y menos omega-6 protege el corazón. El omega-3 se encuentra en los pescados, sobre todo en la trucha y el salmón. Las últimas investigaciones demuestran que el omega-3 protege el corazón en tres formas, dice Addis. Primero, reduce los coágulos sanguíneos, que pueden dificultar el aporte sanguíneo al corazón. Segundo, inhibe la formación de depósitos grasos que estrechan las paredes de las venas y pueden reducir los flujos sanguíneos y de oxígeno hacia el corazón. Finalmente, disminuyen la cantidad de grasas circulando en sangre, que podrían formar peligrosos coágulos, contribuyendo a embolias e infartos. Por otra parte, la omega-6 incrementa la coagulación sanguínea, elevando el riesgo de ataque cardíaco. No es sorprendente que los estudios hayan demostrado que el omega-3 reduce el riesgo de ataques cardíacos fatales en ambos sexos. Por esas razones, Addis, Fritsche y otros expertos recomiendan consumir muchos alimentos ricos en omega-3, como el salmón y la trucha, una o dos veces por semana. Consumir a diario más omega-3 que omega-6 puede producir problemas graves, incluyendo la liquidez excesiva de la sangre y la disminución del sistema inmunológico, dice Lammi-Keefe. Las personas con diabetes o problemas de coagulación y cualquiera que tome licuefactores de la sangre debe consultar a un médico antes de tomar suplementos de omega-3 o consumir demasiados alimentos ricos en omega-3. Si seguimos la relación idónea para una persona sana, tendremos muchas razones para consumir más omega-3 y menos omega-6: aceleración de las recuperaciones post entrenamiento, reducción de las inflamaciones articulares, disminución del dolor, protección del corazón y quizás normalización del peso. Consumiendo 1 gramo diario de omega-3 por cada 1 a 5 omega-6 y experimentará grandes beneficios para la salud y un buen rendimiento durante los años que le resten de vida. La oncología y los omega-3 Omega-3, la arginina y quimioterapia con doxorrubicina sobre remisión y tiempo de sobrevida en perros con linfoma. Ogilvie, Fettman y colaboradores llevaron a cabo un estudio, a doble ciego, con el objetivo de evaluar la hipótesis que los ácidos grasos polinsaturados omega-3 pueden mejorar los parámetros metabólicos, la calidad de vida, y extender el intervalo libre de enfermedad y tiempo de sobrevida de caninos tratados por linfoma linfoblástico con doxorrubicina. Basaron su estudio en el conocimiento que los ácidos grasos polinsaturados omega-3 han demostrado inhibir el crecimiento y metástasis tumoral. De esta manera se determina que los ácidos grasos omega 3 normalizan la concentración de ácidos grasos en sangre, prolonga el intervalo libre de enfermedad y el tiempo de sobrevida en pacientes caninos con linfoma linfoblástico Grado III. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||