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Las mejores sustancias para el cerebro Juan Carlos Ruiz Franco El cerebro es el órgano encargado de los procesos cognoscitivos, que permiten adquirir conocimientos, y como tal, tiene una determinada estructura físico-química susceptible de ser alterada (para bien o para mal) por medio de determinadas sustancias que, por tener esta propiedad, son llamadas psicoactivas. Es extensa la cantidad de productos, plantas, alimentos, etc, que influyen de alguna forma sobre nuestro cerebro, incluidos alcohol, tabaco y sustancias no legales. En nuestro caso tratamos las denominadas drogas inteligentes, traducción del término inglés smart drugs, comúnmente utilizado para designar este tipo de productos. Es también frecuente el uso de la palabra nootrópicos, que procede del griego noús (mente) y trópos (movimiento), dando a entender que se trata de sustancias cuyo objetivo es actuar sobre las capacidades cognitivas. Es más fácil establecer una división en lo que respecta a su composición. Así, podemos distinguir entre nutrientes inteligentes y drogas inteligentes propiamente dichas. Los primeros serían sustancias naturales, es decir, podemos encontrarlos de alguna forma en la naturaleza. Los segundos serían obtenidos exclusivamente tras algún tipo de síntesis química, no existiendo de otra manera. Sin embargo, a efectos de mejor comprensión y manejo de la información, parece adecuado enmarcar cada sustancia dentro del efecto aparente que produce. Así, hablaremos de: 1) Las sustancias tranquilizantes o relajantes. 2) Las sustancias euforizantes o estimulantes. 3) Los potenciadores cognitivos, que mejoran las funciones intelectuales al influir favorablemente en alguno de sus procesos En esta ocasión nos limitaremos a dar una breve lista de los tranquilizantes, estableciendo varias subdivisiones: II) Vitaminas y minerales III) Aminoácidos IV) Sustancias más potentes Acetil-L-Carnitina Dhea Ginkgo Biloba Fosfatidilserina Pregnenolona Deprenyl Hydergina (dihidroergotoxina) Vinpocetina Centrofenoxina La más interesante de todas es el deanol que puede ayudarnos a mejorar el rendimiento intelectual. Aumenta y mejora la acción de la acetilcolina, el neurotransmisor de la memoria, la concentración y la inteligencia, y el que se encarga de mantenernos calmados para permitir una buena actividad cerebral. Es una molécula natural que se encuentra en peces como las anchoas y las sardinas. Los experimentos realizados indican que mejora la atención y el aprendizaje. También mejora la coordinación motriz y la resistencia a la fatiga muscular. Los prospectos que acompañan a sus presentaciones en el mercado lo recomiendan para la astenia psíquica y psicogénica, trastornos de la memoria, atención y vigilancia, y para la apatía y depresión consecutivas al uso de tranquilizantes y sedantes. Por supuesto, hay posibles efectos secundarios: prurito, insomnio, dolor de cabeza y tensión muscular, sobre todo en dosis altas. Las neurociencias han avanzado muchísimo en los últimos años, y está probado que nuestra conducta, nuestras emociones y nuestros pensamientos están controlados por unas sustancias llamadas neurotransmisores. Su mayor o menor concentración en el cerebro, y su mejor o peor funcionamiento, implican tener un mejor o peor estado de ánimo y una mejor o peor actividad intelectual. Los fundamentos del dopaje intelectual (o cerebral) parten del control de estos neurotransmisores. También existe la opción de mejorar la neurotransmisión por medio desustancias naturales, no perjudiciales para la salud. Un ejemplo de mejora de la neurotransmisión es la toma de antidepresivos para aumentar el tiempo que están en contacto ciertos neurotransmisores con sus receptores (especialmente la serotonina, la encargada de estabilizarnos : es el caso del famoso Prozac); pero los antidepresivos, algunos de los cuales se utilizan para mejorar el rendimiento intelectual, y están prohibidos por ello por el COI (por ejemplo, el amineptino, el cual aumenta el tiempo de contacto de la dopamina con sus receptores, con lo que se consigue un estado de euforia, de agresividad, de ganas de luchar.) tienen todos efectos secundarios. La opción que yo siempre he planteado, y tal es el objetivo de mi información, es usar otro tipo de productos que mejoren los procesos intelectuales con métodos no agresivos para el organismo. Después cada uno hará lo que crea más conveniente, pero lo que no se puede hacer es la táctica del avestruz: esconder la cabeza ante todos los avances científicos porque nos escandalizan moralmente. Siempre habrá sujetos que tengan esa información y que la usen en su propio beneficio. Y si los demás no la tienen, competirán en inferioridad de condiciones. SUSTANCIAS Y PRODUCTOS QUE PERJUDICAN AL CEREBRO El alcohol produce depresión del sistema nervioso central, con una disminución de las facultades cognitivas. Reconocemos, no obstante, que el efecto subjetivo que produce en algunos individuos puede compensar o incluso superar el daño objetivo citado. Lo que sí es cierto es que destruye la vitamina B6, fundamental en el proceso de producción de neurotransmisores (los encargados de la actividad cerebral) a partir de los aminoácidos. También destruye vitamina B12, con lo que puede llegarse a una anemia. Tiene efectos perjudiciales sobre la vitamina C, importante para la buena salud, y sobre el ácido fólico, lo cual puede producir otro tipo de anemia. Por último, el alcohol hace disminuir los niveles de testosterona (por eso es tan difícil mantener relaciones sexuales en estado de ebriedad, a pesar de que el consumo de una pequeña cantidad nos haga ser más abiertos y extravertidos), con lo que se pierde esa agresividad y garra en el juego, y se tiende a ser más bien pasivo. El tabaco, otra de las drogas legales, es también perjudicial. Produce una estimulación momentánea, deseada en algunos momentos, debido a la estimulación que produce la nicotina sobre los receptores nicotínicos del cerebro. Pero ya saben que todo lo que sube baja, así que después de esa estimulación artificial viene la caída, que puede evitarse tomando otra dosis, y así hasta el tabaquismo crónico, con sus problemas pulmonares y cardivasculares. Además, destruye vitamina B1, la encargada de transformar los carbohidratos (patatas, cereales, pan, pastas, frutas) en energía, con lo que se perjudica la obtención de la fuerza tan necesaria para jugar bien. Destruye también ácido fólico, vitamina B6 y vitamina C, con los problemas consiguientes que hemos comentado en el caso del alcohol. La píldora anticonceptiva, el método contraceptivo más seguro y usado por las mujeres, es también perjudicial en la medida en que destruye vitamina B6 (a esta acción se debe el cansancio, depresión y apatía que muestran algunas féminas, porque sus organismos no pueden, ante esta carencia, producir los neurotransmisores necesarios para el equilibrio emocional - serotonina- y para la activación cerebral -dopamina y noradrenalina), ácido fólico, vitamina C y vitamina B12. Además, el mecanismo de la píldora es bastante simple: tomar hormonas femeninas para que, ante un exceso en el cuerpo, no se produzca la ovulación por efecto rebote. Ese exceso de hormonas femeninas produce un descenso en la ya baja cantidad de testosterona que tiene la mujer, con lo que disminuye su agresividad, capacidad de decisión, ganas de luchar, competitividad, etc. Los antibióticos perjudican, porque destruyen la flora bacteriana del colon, la cual sintetiza, en condiciones normales, algunas vitaminas. A ello se debe el cansancio que se siente cuando se toman tales medicamentos, usados indiscriminadamente en todo tipo de resfriados y gripes, cuando el agente causante es un virus, contra los que no pueden hacer nada, puesto que su acción es antibacteriana. Los antidiabéticos orales son también perjudiciales, por destruir vitamina B12 y los antiepilépticos destruyen ácido fólico y vitamina D. Cuidado también con algunos antidiarreicos y antitusígenos (medicamentos para la tos) bastante populares, porque contienen opio o derivados suyos. Es curioso que el Papaver Somniferum sea una droga perseguida, mientras se incluye en bastantes especialidades farmacéuticas, sin que los gobiernos encarcelen a los laboratorios. Lo parece claro es que nuestros estados tienen que velar por nosotros, permitiéndonos tomar ciertas drogas cuando estamos enfermos, y prohibírnoslas cuando lo que queremos es evasión. Hay que evitar que busquemos diversión por métodos no legales, porque, no sólo no estamos incrementando el erario público (que es más bien privado de algunos), sino porque mientras buscamos evadirnos de nuestros problemas no estamos contribuyendo al bien común (común a los de siempre, no al total de los ciudadanos). La especialidad Salvacolina, recetada para la diarrea, contiene opio; algunas otras marcas para el mismo padecimiento contienen derivados opiáceos. Lo mismo ocurre con los jarabes para la tos del tipo Inistón (no sólo contiene codeína, un opiáceo, sino también pseudoefedrina, estimulante, restringido por la FEDA). Nuestro estado pastor tiene que velar por nuestra salud y prohibirnos las drogas perjudiciales, para que luego sus defensores de la salud pública nos las prescriban, con lo cual lo que antes era droga queda ahora consagrado como medicina milagrosa. No hacía falta que los matasanos enseñaran a la sabiduría popular que el opio es astringente y calma la tos. La clara de huevo cruda contiene avidina, que destruye biotina (vitamina B8). El pescado crudo contiene tiaminasa, que destruye tiamina (vitamina B1). Con el proceso de desgrasado también se pierde la vitamina A, fundamental para la vista y la piel. No olviden que lo que engorda no es la grasa, que circula por el torrente sanguíneo durante bastante tiempo antes de acumularse, sino la hipersecreción de insulina producida por la ingestión de carbohidratos de alto índice glucémico (pan, pastas, cereales refinados, dulces). Ese exceso de insulina es lo que lleva la grasa circulante a los adipocitos, engordando. Si se tomara sólo grasa, sin carbohidratos, nunca se engordaría. Pero no caigan en el extremo de las dietas a base de grasas y proteínas exclusivamente. Es cierto que hacen perder peso de forma dramática, pero en su mayoría es tejido proteico y agua. Además, cuando el organismo no recibe la cantidad de carbohidratos suficiente para las necesidades del cerebro (96 gramos de glucosa diarios) y para mantener el metabolismo activo, obtiene la glucosa de las proteínas, produciendo durante el proceso una gran cantidad de toxinas, y cayendo en un estado de cetosis, intoxicación que pasa factura a la larga. Es mejor obtener la glucosa necesaria para el organismo de las frutas, verduras, legumbres y cereales sin refinar, con lo que se consigue un estado plenamente energético y evitar la hipersecreción de insulina, con los problemas que conlleva: obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes del adulto, sin olvidar el estado de somnolencia y de apatía que citamos, perjudicial para el juego. | |||||||||