Dieta para Regular la HipertensiónSalud

La hipertensión es el exceso de presión que ejerce la sangre en las arterias, y puede causar graves trastornos en nuestro organismo. Unos hábitos de vida sanos y una alimentación adecuada son nuestros aliados. Recuerde que las sales dietéticas y el potasio en desbalance con el sodio ocasionan perdida de calcio y osteoporosis.

1. Controlar el peso

Es fundamental mantener un peso saludable y si hay obesidad, reducirlo. Muchos estudios señalan la relación entre sobrepeso y aumento de la tensión arterial. Tal es así, que una pérdida de peso de 9,5 kg. puede implicar una reducción de presión de 1 mm de Hg. En otras palabras, la pérdida de peso produce reducción de la tensión arterial en todas las personas.

2. Controlar la ingesta de sal

Aunque menos fuerte, existe también una relación entre la ingesta de sal y la presión arterial. Se ha observado que poblaciones que consumen mucha sal tienen más numero de personas con hipertensión que países donde el consumo de sal es muy escaso. Sin embargo, la restricción de sal no reduce las cifras de presión arterial en todos los hipertensos sino sólo en aproximadamente la mitad.

El organismo necesita la sal para su funcionamiento normal pero su ingesta esta asegurada porque la sal (cloruro sódico) forma parte de la composición natural de animales y vegetales. Con esta cantidad natural el organismo tiene la cantidad que necesita por lo que debemos cuidar de eliminar la adicción de sal y el consumo de alimentos preparados o conservados con sal.

La reducción de la sal es algo que esta en nuestra mano, reduciendo la adicción de sal a las comidas antes, durante o después de cocinadas. Evite añadir sal a las comidas cuando cocine y no lleve nunca el salero a la mesa.

El gusto por la sal no es más que una costumbre. Al principio, sobre todo si esta acostumbrado a comer con mucha sal, los alimentos le resultarán sosos, sin sabor, pero cuando se habitúe a comer sin añadir sal a sus alimentos notará como estos, están igual de ricos o más que cuando añadía sal. Existen además otros saborizantes que realzan y dan su peculiar toque culinario a los alimentos con los que se mezclan como las hierbas aromáticas ( el laurel, el tomillo, el romero, la albahaca, el orégano…) y el ajo, la cebolla, los ajetes, la nuez moscada, la canela, el vino, el vinagre o el limón.

La eliminación completa de la sal en la dieta es algo muy difícil porque hay muchos alimentos a los que ya se les ha añadido sal antes de que lleguen a nuestras manos. Tal es el caso de muchos alimentos que incluso puede parecernos que no contienen sal y la tienen en cantidad considerable como son los embutidos, conservas, jamón, quesos salados, platos precocidos, salsas, panes, etc.

Se pueden tomar sin problema todo tipo de frutas y verduras, legumbres, cereales, pescados y carnes magras.

3. Tomar más calcio

El consumo de aguas duras (ricas en calcio) parece estar asociado a una presión arterial más baja y a menos complicaciones vasculares que el consumo de aguas blandas.

Se ha demostrado que la ingesta insuficiente de calcio hace aumentar la presión de la sangre. Los suplementos de calcio en la dieta y los alimentos enriquecidos en calcio reducen discretamente la presión arterial.

Se han realizado estudios que indican que una baja ingesta de calcio durante el embarazo está asociada con una alta incidencia de hipertensión durante este estado (lo que se conoce como pre-eclampsia).

4. Café y alcohol con moderación

- El café. El alto consumo de café produce un aumento de presión arterial pero sólo de forma transitoria. El consumo moderado de café no está demostrado que provoque un aumento en los valores normales de la presión arterial.

- El alcohol. Se sabe que un consumo elevado de alcohol está asociado con la hipertensión. Sin embargo, un consumo moderado (dos vasitos de vino al día) parece estar relacionado con una menor mortalidad por patologías cardiacas.

5. Otros consejos

- Menos carne. Limitar el consumo de carne a unos 200 gr. tres veces a la semana, evitando las carnes grasas y las ahumadas. También deben evitarse las enlatadas y los embutidos por la cantidad de sal que contienen.

- Más pescado. Consumir pescado fresco preferentemente, tanto el blanco (menos grasa) como el azul (más grasa). Evitar los pescados ahumados, en conserva o salados.

- Frutas, verduras y hortalizas. Las frutas, verduras y hortalizas deben consumirse frescas evitando las conservas y zumos envasados por el alto contenido en sodio que suelen tener. Deben evitarse las aceitunas y los frutos secos salados.

- Cereales. Los cereales pueden consumirse sin problema, pero hay que evitar los productos elaborados (pastelería, bollería) que tengan mucha sal.

- Legumbres. Las legumbres pueden tomarse sin problema.

- Menos bebidas refrescantes. Han de evitarse las bebidas refrescantes comerciales y en cuanto a las bebidas alcohólicas han de evitarse las de alta graduación y si se bebe limitar el consumo a dos vasitos de vino tinto al día.

- Atención a las conservas. Los alimentos conservados en sal, las conservas con sal añadida, los quesos salados, las carnes saladas, los platos preparados, tienen cantidades considerables de sal que no se ve.

- Ritmo de vida. En la presión arterial influye mucho el estilo de vida. Debe evitarse el estrés, los disgustos y sobresaltos. Deben tomarse las cosas con tranquilidad, ya que, por muy grande que sea el problema, más grave seguramente será el efecto que una preocupación excesiva causará en nuestro organismo.

- Descansar más. Deben respetarse las horas de sueño a un mínimo de 7-8 horas cada noche. Si se puede, es conveniente hacer una pequeña siesta ya que está demostrado que una cabezadita después de comer estabiliza la presión arterial.