Lesiones en la Ejercitación y su PrevenciónSalud

En la mayoría de los deportes existe la posibilidad de lesión traumática. La traumatología es la especialidad médica que se encarga de las lesiones producidas por la acción de las violencias extremas sobre el organismo. Las consecuencias de estos accidentes son variados y pueden abarcar desde una simple contracturas, calambres, contusión, donde sólo hay daños de tejidos blandos, hasta una fractura complicada.

CONSEJOS GENERALES PARA PREVENIR LESIONES

  • Para levantar pesos sin lesionarnos, separe los pies, flexiones las rodillas, mantenga la espada recta y cargue cerca del cuerpo con sujeción firme.

El contenido de esta sección se puede resumir así:

  • hacer un calentamiento adecuado,

  • ejecutar las técnicas correctamente, y

  • entrenar con precaución.

Con esto ya está todo dicho. Sin embargo no estará de más explicar un poco cada punto.

Calentamiento

La mayoría de las lesiones se producen por no haber realizado un calentamiento adecuado. La falta de calentamiento puede ser causa directa de la lesión (desgarros, luxaciones, esguinces, calambres... todo ello al trabajar "en frío"), o indirecta (recibir un golpe porque con el cuerpo "en frío" no se ha sido capaz de esquivarlo lo bastante rápido...).

CALAMBRES

Técnicamente, un calambre es un espasmo muscular involuntario (habitualmente una contracción). A diferencia de las contracturas, el calambre es ocasional, no permanente.

Normalmente no tiene ninguna gravedad, aunque puede ser muy doloroso. Los gemelos y la cara trasera del muslo son las zonas más susceptibles de sufrir calambre.

Síntomas: dolor muy intenso y localizado en un músculo concreto.

Habitualmente la tensión muscular es perceptible al tacto ("duro como una piedra"), y en muchas ocasiones resulta imposible mover el músculo hasta que el calambre no remite.

Suele producirse cuando se produce alguna de estas condiciones, normalmente más de una a la vez:

  • Sobreesfuerzo del músculo.

  • Ejercicio muy intenso y prolongado. El calambre se produce cuando el músculo empieza a llenarse de toxinas y deshechos, y comienza a quemar oxígeno con dificultades.

  • Perdida de sales minerales (principal causa de los calambres que ocurren tras entrenar durante un rato largo).

En ciertos casos, si hay problemas circulatorios o de irrigación del músculo, ya sea por lesión, por mantener mucho tiempo una postura que corte la circulación en algún punto, u otras causas fisiológicas.

Qué se debe hacer cuando ocurren

Interrumpir la actividad. Normalmente, el propio calambre obliga a detenerse.

Masajear el músculo. Se suele notar un cierto alivio al apretarle con fuerza.

Tratar de estirar el músculo, ayudándose con las manos si es preciso (moviendo la articulación más próxima). Relajarlo un instante, y seguir tratando de estirar.

Cuando el calambre remite, ponerse en movimiento con suavidad, de forma que el músculo trabaje. Si nos inmovilizamos se puede repetir.

Refrescar con agua fría suele ayudar.

Prevención: Cómo evitar que nos ocurra.

A veces son difíciles de evitar, en especial los que se producen tras un tiempo de entrenamiento, por acumulación de toxinas. En general un calentamiento correcto sirve para que no se produzcan. También es conveniente tener cuidado con las posturas. Algunos calambres en las pantorrillas se producen tras estar un rato en posición de rodillas.

CONTRACTURAS

Se trata de la contracción involuntaria de un músculo. Sus características son:

  • Se producen de forma espontánea e inconsciente.

  • La contracción es permanente. El músculo no se relaja y queda contraído.

  • A diferencia de la contracción voluntaria del músculo, es dolorosa.

En general no se trata de una lesión grave, pero es francamente molesta, y cuando se produce impide entrenar durante varios días.

Síntomas: Además del dolor persistente en el músculo, al tacto se le nota endurecido y tenso. El dolor no es agudo, pero es constante. A veces al cambiar de posición se calma ligeramente, pero nunca desaparece del todo. Según el músculo concreto donde se produzca, puede haber dificultades para moverse con naturalidad.

Por regla general, sobreesfuerzo del músculo o agotamiento por un ejercicio intenso sin suficiente tiempo de recuperación (por ejemplo, entrenar varias horas, intensamente y a diario: los músculos no tienen tiempo de recuperarse del esfuerzo, y cualquier sobrecarga provoca la contractura).

El lugar donde se sufren más frecuentemente es en los músculos de la espalda. Es raro (aunque no imposible) se se dén en otros lugares.

Qué se debe hacer cuando ocurren

Son muy simples. El objetivo principal es relajar el músculo:

  • Aplicar calor en el músculo afectado. Si no se dispone de una fuente de calor, otra persona (o uno mismo, si es capaz de alcanzar el músculo afectado) puede aplicar calor frotándose enérgicamente las manos y, a continuación, apretando ligeramente las palmas sobre el músculo.

  • Hacer estiramientos suaves, sin forzar ni rebotar.

  • Masajear la región muscular lesionada. Puede hacerse "en seco" con cuidado, pero lo ideal es tener en el botiquín algo de aceite para masajes, o incluso una pomada calmante (es una ayuda extra).

Cómo evitar que nos ocurra

  • No sobre esforzar: respetar el periodo de descanso necesario entre dos sesiones de entrenamiento.

  • Evitar los incrementos bruscos de intensidad en ejercicios que requieran fuerza muscular. Nada de tonterías si se levantan pesas.

  • Calentar adecuadamente antes de entrenar.

  • Si se producen contracturas crónicas, es señal de que tras sufrir una, no se ha dejado un periodo de rehabilitación suficiente. En principio no se debería levantar peso en varios días, después de sufrir una contractura.

  • Es muy conveniente, en especial si se producen en la espalda, acudir a la consulta de un masajista para unas cuantas sesiones. Posteriormente, seguir recibiendo (o dándose uno mismo) masajes con regularidad. Con esto se evitan las recaídas.

LOS ESGUINCES

Una de las lesiones más frecuentes en los atletas de variadas disciplinas deportivas es el esguince.

Podríamos decir que se llama esguince al conjunto de alteraciones que ocurren en una articulación, originadas por un movimiento brusco que la hace sobrepasar forzadamente los límites normales de su movilidad, ocasionando en dicha articulación dolor, tumefacción, equimosis (morados) y derrames.

Los esguinces típicos son los de tobillo y rodilla, siendo el primero más frecuente, que ocurre cuando un atleta "ha pisado mal" en terreno desigual o ha metido el pie en un orificio, lo que provoca la distensión y a veces la ruptura de ligamentos del tobillo, en forma leve, moderada o severa. La importancia de no tratar este tipo de lesiones a tiempo y en forma adecuada, estriba en el hecho de que pueden quedar como secuelas dolor crónico de la articulación o inestabilidad articular, lo que da lugar a esguinces a repeticiones en la misma articulación.

Existen varias medidas de tratamiento para estas lesiones dependiendo de su gravedad. Para los casos leves o moderados, en los que no se espera gran inflamación, bastan las tobilleras elásticas, usadas por los deportistas. Estas no deben ser demasiado ajustadas pues producirían edema (aumento de volumen por cúmulo de líquido) del antepié y dolor. Es conveniente alternar con períodos de reposo, manteniendo el pie afectado en alto y con hielo local las primeras 24 horas posteriores a la lesión. Pasado el primer día, el complemento de 2 o 3 baños diarios con agua moderadamente caliente y sal, no más de 15 minutos, goza de aceptación general.

Otra alternativa de tratamiento en esguinces leves o moderados, es la venda elástica, que debe ser de buena calidad y debe colocarse en forma ascendente, dejando los dedos libres y a moderada tensión. Este vendaje no debe mantenerse por más de 4 horas pues es inevitable que comprima más en ciertos puntos, ocasionando pequeñas lesiones de la piel. Este vendaje debe removerse en la noche y la pierna debe permanecer en posición horizontal.

Los esguinces severos, con dolor intenso y equimosis (morados), previo estudio con rayos "X" deben tratarse con una bota de yeso que deberá colocar un médico ya que esta técnica abunda en pequeños detalles por lo que no se recomienda sea efectuada por alguien que no los conozca. En todo paciente que se coloca un yeso, deben vigilarse los siguientes aspectos: coloración de los dedos, pérdida de la sensibilidad (dedos anestesiados) y dolor persistente. Ante cualquier signo de alarma debe consultarse con urgencia al médico tratante.

Qué son

En la unión de todas las articulaciones del cuerpo existen los llamados ligamentos, una especie de cordones fibrosos que unen los huesos entre sí y dan estabilidad a las articulaciones. La lesión de estos ligamentos se denomina esguince. Un esguince se produce al estirar o forzar en exceso los ligamentos, lo cual puede ocurrir cuando la articulación sufre un golpe o una torsión forzada.

Las zonas más predispuestas a sufrir esguinces son los tobillos, rodillas y muñecas, además de las articulaciones de los pulgares de manos y pies. La causa específica puede ser muy variada, pero hay dos grupos: a consecuencia de golpes (pulgares de manos y pies, principalmente) y a consecuencia de torsiones (muñecas, rodillas y tobillos).

Síntomas

Dolor intenso en la articulación, que suele impedir casi por completo el movimiento de la misma. Inflamación de la zona afectada. Se distingue fácilmente de una luxación o fractura (que se pueden producir por las mismas causas) ya que no aparece deformidad en la articulación: aparte de la hinchazón el aspecto sigue siendo normal. Puede aparecer un hematoma si se ha roto algún vaso sanguíneo, pero es menos frecuente.

Qué los causa

La causa es siempre estirar el ligamento más allá de su límite de elasticidad. Si se fuerza la articulación a un movimiento que va más allá de su límite normal, lo primero que se resiente son los ligamentos. De todas las causas que se listan a continuación, el que se produzca un esguince, una luxación, o una fractura, es simplemente cuestión de intensidad.

Qué se debe hacer cuando ocurre

No es muy complicado: aplicar frío (si se dispone de hielo, mejor). A continuación poner un vendaje compresivo (con una venda elástica) en la articulación afectada. Inmovilizar lo mejor posible, e ir al médico para que haga un diagnóstico exacto del alcance de la lesión.

Es importante actuar rápido e ir al médico, aunque no duela demasiado y la articulación se pueda mover ligeramente. Un esguince mal tratado puede hacer perder movilidad en la articulación. Además, los ligamentos quedan debilitados y se aumenta el riesgo de repetir la lesión pasado un tiempo.

En el caso de las rodillas, la situación es especialmente grave, ya que es una articulación muy compleja: uno de los músculos del muslo que llegan a la rodilla (llamado vastus medialis) se deteriora rápidamente a partir de las 6 horas posteriores a la lesión; el resto de los músculos del muslo empiezan a estropearse a partir de 24 o 36 horas. Por supuesto, un pequeño esguince no causa estos problemas de deterioro muscular, pero es el médico quien ha de decidirlo.

Un aspecto curioso de los esguinces es que se suelen producir a pares, con algunos días de diferencia. Es decir, si nos esguinzamos el tobillo derecho, hay muchas posibilidades de que algunos días después ocurra lo mismo con el izquierdo. El motivo es sencillo, y solo les ocurre a los impacientes: cuando alguien vuelve a entrenar sin estar bien curado, para evitar dolores en el miembro lesionado, tenderá a hacer trabajar más al opuesto. Esto solo lo evita el sentido común y el esperar a curarse bien de las lesiones, antes de volver a entrenar.

Como prevención que nos ocurra una lesión

La gran mayoría de las lesiones se pueden evitar calentando bien y ejecutando las técnicas correctamente.

  • Calentamiento: Es lamentable, pero en la mayoría de los gimnasios no se hace un calentamiento suficiente de las áreas mas susceptibles de sufrir esguinces. Practicar un calentamiento completo podría ocupar entre 20 y 25 minutos. Por ello se tiende a "abreviar", limitándose a girar un poco muñecas, rodillas y tobillos, antes de pasar a otra cosa.

    Si los alumnos tienen menos de 18 o 20 años, eso suele ser suficiente, ya que a esa edad el cuerpo tiene, en general, una buena elasticidad en las articulaciones. La responsabilidad es de los profesores, que en función de la gente que tiene en sus clases, y de las características del estilo de lucha practicado, han de decidir si es conveniente hacer un calentamiento más completo en esas zonas, y decidir los ejercicios a realizar.

Un último consejo: para aquellos que ya han sufrido un esguince, al volver al entrenamiento y durante una temporada, es muy recomendable usar un vendaje compresivo durante las clases, o muñequeras, rodilleras o tobilleras. El vendaje preventivo es la mejor manera de que no se vuelva a reproducir la lesión.

La distensión muscular

La distensión supone una ruptura o desgarre incompleto o fibrilar del músculo, siendo muy frecuentes en los tobillos, en el cuadriceps (muslo) y en la región lumbar (parte baja de la espalda). La edad madura o la falta de entrenamiento facilitan su producción. El desgarre muscular completo es raro. Pero puede verse en futbolistas a nivel del músculo cuadriceps. El desgarre total de un tendón es algo más frecuente, como ocurre en los dedos de las manos, produciendo, en consecuencia lo que coloquialmente conocemos como "dedo de martillo".

LUXACIONES Y FRACTURAS

Aunque se trata de dos problemas diferentes, las causas son similares, y lo que se puede y debe hacer, tanto para prevenir como para efectuar los primeros auxilios, es bastante parecido:

  • Luxaciones (dislocaciones): salida de un hueso o articulación de su asiento.

  • Fracturas: rotura o astillamiento de un hueso.

Síntomas

En las luxaciones se sienten fuertes dolores, y suele haber una hinchazón visible. El que la sufre se ve incapaz de realizar cualquier movimiento de la articulación o, al menos sufre una limitación de movimiento de la zona. En las más graves se evidencia una posición antinatural de la articulación.

Las fracturas a veces no son visibles (hay que recordar que si el hueso se astilla, aunque no se separe en dos fragmentos, técnicamente es una fractura y la gravedad es la misma). Habitualmente se percibe el crujido al producirse. Hay dolor intenso en la zona, y se producen hematomas. La zona se hincha, deforma y queda inmovilizada. Si la fractura es abierta (el hueso rompe la carne y sale al exterior), nos encontramos además con herida y hemorragia.

Qué las causa

Una mala caída puede resultar en luxación o fractura. En particular, las luxaciones pueden producirse por movimientos bruscos y, en las artes marciales donde se practican técnicas de agarre (llaves), una mala ejecución o un exceso de entusiasmo por parte del practicante, puede lesionar al contrario. Las fracturas pueden producirse por golpes, por fatiga y por sobrecarga (al levantar pesas).

Las luxaciones más frecuentes se producen en el hombro, el codo, la rótula y la muñeca. También en los dedos del que ejecuta una técnica de mano incorrectamente. En cuanto a las fracturas, en tanto que son accidentes, no existe una zona especial: se puede romper cualquier hueso.

Qué se debe hacer cuando ocurre

En ambos casos es muy poco lo que se puede hacer: La norma general es inmovilizar lo mejor posible y acudir a un hospital de urgencias. Una pequeña lista de consejos adicionales:

  • Hielo (o algo frío, en general): Debe aplicarse sobre las luxaciones. No debe aplicarse en las fracturas.

  • Si tras una luxación, el hueso vuelve por sí mismo a su lugar, aplicar un vendaje compresivo suave (NO apretado).

  • No se debe intentar recolocar una luxación o una fractura. Jamás se debe frotar.

  • No se deben aplicar pomadas o geles (no se debe tocar la zona). En cuanto a sprays tipo reflex, jamás deben usarse sobre una herida (fractura abierta), y dada la gravedad de estas lesiones, son poco menos que inútiles en fracturas cerradas o luxaciones. Sin embargo puede ayudar al lesionado "psicológicamente" (son lesiones muy traumáticas, y el lesionado tiene la sensación de que "le ayuda algo"). De cualquier forma, la mejor ayuda psicológica es que el lesionado vea que la situación está controlada y que hay alguien que sabe qué hacer. Lo mejor es evitar también los sprays.

  • "Despejar el campo". No sirve de nada que toda la clase esté encima intentando ver qué ha pasado. Esto tiene que ver con lo dicho en el punto anterior.

  • Si en una luxación, la articulación sigue desencajada, no comprimir. No intentar moverla. Inmovilizar lo mejor posible en la posición en que haya quedado. Si se produce en la muñeca o la rodilla, mantenerlas elevadas.

  • En una fractura, no cargar la más mínima presión. Si hay una deformación evidente, no aplicar vendajes en esa zona: inmovilizar el miembro por otra parte.

  • En las fracturas abiertas, sujetar un apósito sin hacer presión sobre la herida, inmovilizar y llevar al hospital. Mantener la zona herida lo más elevada posible (siempre a una altura mayor que la del corazón).

  • La mejor forma de inmovilizar una pierna fracturada, es atarla a la pierna sana por varios puntos.

  • Lo más grave: espalda y cuello. Dejar a la persona donde esté, y abrigarla (hay muchas toallas en el vestuario para echárselas por encima). No mover en absoluto al accidentado. Llamar a una ambulancia.

  • Fracturas por astillamiento: Normalmente se produce una grieta a lo largo del hueso, sin que éste llegue a romperse. Aunque el miembro se vea entero y la persona pueda moverlo, el dolor es intenso. No se debe tratar con ligereza. Es mejor que el médico diga que se trata de una falsa alarma, en lugar de que uno o dos días después el hueso acabe de romperse.

La convalecencia

Tener mucha paciencia. El periodo de convalecencia es relativamente corto en las luxaciones, para reanudar una actividad normal-sedentaria. Pero para volver al gimnasio es otro tema... No se debe volver a entrenar hasta completar la rehabilitación, de lo contrario se producen recaídas. Una articulación dislocada es un punto débil, y el primer lugar donde se producirá otra luxación.

Si se convierte en un problema crónico, los ligamentos se deforman y basta un movimiento rápido para que se vuelva a dislocar.

La luxación

La luxación es la pérdida de contacto total entre la superficie articular y supone una lesión importante de los ligamentos de la articulación en cuestión. Los más comunes son los del hombro, del codo, tobillo, y cadera, que de alguna manera pueden estar asociados a la fractura de alguno de los huesos de la articulación afectada. La luxación es una urgencia y debe ser atendida tan pronto como sea posible. En estos casos, el dolor, la deformidad y la posición especial del miembro son evidentes.

LA FRACTURA

En los niños se puede ver un tipo de fractura especial denominada "fractura en tallo verde" donde un hueso (generalmente del antebrazo) se angula y se rompe sin lesionar la membrana que lo recubre (periostio), a semejanza de lo que ocurre cuando doblamos un tallo verde.

Cuando ocurre una fractura, existen una serie de signos clásicos para reconocerlas. Estos son: el dolor, descrito como un "dolor exquisito" (intenso y localizado), Cuando se palpa al paciente en el sitio de la fractura, es como si se tocara un timbre: la respuesta dolorosa intensa es inmediata. Hay tumefacción, es decir, aumento de volumen o hinchazón local. Puede haber equimosis (morado) y crepitación, que es una especie de crujido que se percibe al movilizar el miembro afectado.

De cualquier manera, el diagnóstico definitivo lo dará la radiografía, y el médico determinará el tratamiento adecuado según el caso.

Por otra parte, las fracturas pueden clasificarse en: Inestables, cuando tienen tendencia a desplazarse si son inmovilizadas con yeso simple, y Estables, cuando no tienen dicha tendencia. Puede hablarse de fracturas Complicadas, cuando al producirse la fractura se ha ocasionado también la lesión de un vaso sanguíneo importante, de un nervio o de un órgano (como la vejiga, el hígado, etc.).

Hay tres principios:

1) REDUCCIÓN: Significa llevar los fragmentos del hueso roto a su lugar

2) INMOVILIZACIÓN

3) PRESERVACIÓN DE LA FUNCIÓN: Rehabilitación.

Además, hay que calmar el dolor y combatir la infección asociada (si la hay).

Finalmente, debe decirse que no todas las fracturas pueden resolverse con la simple colocación de un yeso. En ocasiones debe operarse al paciente (reducción cruenta) para colocar un clavo, alambres o placas con tornillos, según el caso.

EL BOTIQUÍN DEL GIMNASIO

Aunque lo deseable es no tener que utilizarlo nunca, sería muy inoportuno que, en el caso de que fuese necesario, no hubiese a mano un mínimo de material de primeros auxilios. Por otra parte, el contenido es ligeramente diferente del que ha de contener un botiquín "normal". Por otro lado ha de contener algunas cosas que serán poco corrientes en un botiquín casero.

La idea es que sea completo y adecuado a las situaciones más probables en las que se deba utilizar. Como sugerencia adicional, debería de ser portatil (un maletín o similar) en lugar de estar clavado en la pared de recepción. Me parece más conveniente poder llevar el botiquín hasta el accidentado, que tener que hacerlo al revés.

Contenidos imprescindibles

En principio, esto es todo lo que se necesita. Después de ello, y según la gravedad, a casa o al hospital.

  • Antinflamatorio-analgésico en spray (tipo Reflex o similar) para aquellas lesiones donde no se puede tocar.

  • Pomada antinflamatoria-analgésica (es más efectiva que el spray, si la lesión permite que se toque).

  • Agua oxigenada para limpiar y desinfectar (y no alcohol, que es abrasivo).

  • Merthiolate o yodo (para abrasiones y heridas).

  • Vendas elásticas.

  • Gasas y vendas, para limpiar y hacer apósitos (nunca se debe utilizar algodón para limpiar o tapar heridas. Suelta "pelillos" dentro de la herida).

  • Alcohol, que se usará solamente para friegas (calambres, masajes que necesiten calor...), y no para heridas.

  • Toallas y toallones.

  • Tijeras.

  • Analgésicos (conviene tener más de un tipo, y asegurarse de que el accidentado puede tomarlo sin problemas ni efectos secundarios).

Contenidos recomendables

Son cosas que no estorban, aunque todas tienen sustituto

  • Aceite de masaje (para calambres extremadamente fuertes. Se puede sustituir por la pomada analgésica o por alcohol).

  • Vendas no elásticas (no usar para comprimir lesiones, solo para sujetar -por ejemplo un cabestrillo-. Se pueden sustituir por los cinturones).

  • Algodón (útil para narices sangrando, pero en general, para otras cosas es mejor usar gasas).

  • Apósitos autoadhesivos (se pueden sustituir por una gasa).

  • Una manta pequeña (algunas lesiones requieren que el accidentado se abrigue. Se puede sustituir por toallas).

  • Tablillas (para fracturas).

Otros temas relacionados

Además de los contenidos del botiquín, se deberían tener controlados estos puntos:

Suministro de hielo. Ya que en el gimnasio puede ser difícil de guardar, conviene estar en buenas relaciones con algún bar próximo, que esté abierto en las horas de entrenamiento, y donde se tenga la suficiente confianza y te conozcan como para entrar corriendo y pedir hielo (y que te lo den sin perder el tiempo ni hacer preguntas).

Siempre debería de haber algún coche disponible (profesor, recepcionista... alguien que esté siempre), por si acaso hay que ir al hospital. A veces no es posible conseguir un taxi.

Por supuesto, alguien debe de saber el camino más directo al hospital de urgencias más cercano.

Por si no se puede trasladar al accidentado, hay que tener bien accesible el teléfono de un servicio de ambulancias, o del mismo hospital.

El gimnasio debe de tener seguro médico, estar afiliado a alguna federación, y todos los alumnos federados y cubiertos por el seguro.

Como mínimo el profesor (y mejor si alguna persona más) ha de tener un conocimiento mínimo de primeros auxilios y estar familiarizado con el uso de todos los contenidos del botiquín.