La Empresa ética significa un paso hacia delante en la dirección de la extensión de derechos que lleva aparejada una sociedad de la información. Es un proceso de exigencia evolutiva que recorre la honestidad en el proceso de producción, que actúe con criterios de sostenibilidad y respeto al medio ambiente. Una " empresa ética", nuevo modelo de empresa, en el contexto de una sociedad y una cultura globalizada. Las próximas normas ISO serán de tipo ético, cuyo estudio está ya en fase avanzada. Estos son sus principios generales y sus requisitos éticos más básicos. Los principios fundamentales en la concepción de la empresa ética: La ética empresarial no es, un concepto nuevo, pensadores como Max Weber y Georg Simmel mostraron que este término está relacionado con el capitalismo renano y la tradición propestante. 1.Transparencia que llega a todas las partes interesadas. La información relevante y legítima referente a los objetivos, actuaciones, omisiones, resultados, riesgos.... que permitan en cada caso reconocer la correcta aplicación del código ético de conducta.. 2.Información comprensible. Se entregará a los interesados de manera inteligible y comprensible, con la frecuencia necesaria. 3.Implementación con acciones concretas del código de ética de conducta. 4.Mejora continua en el ejercicio de la responsabilidad ética, social y medioambiental. 5.Posibilidad de verificar los datos del sistema de gestión ética. La sociedad informatizada está exigiendo que el comportamiento de las empresas y organizaciones integre inteligencia y sensibilidad, ciencia y conciencia y desarrollo y respeto. La gestión de toda empresa debe estar amparada por la base de todo código ético, que es el respeto por los derechos fundamentales, ya que la empresa la personifican hombres en cada área de gestión. Pero empíricamente podríamos preguntar ¿cómo podemos medir la ética en las empresas? En el plano académico existen concepciones diferentes, veamos la concepción de Irene Samper Ratés, autora que afirma que la gestión ética va inherente a la gestión por valores, institucionalizada a través de medios tales como : Declaración de valores corporativosCódigos de conducta empresarialBalance socialMención del cumplimiento de códigos éticos en informes anualesComités de éticaProgramas de formación en ética empresarialFiguras como el "Defensor del cliente", "Defensor del inversionista"etc. Garantizando los derechos y obligaciones de los sujetos.El sistema para la gestión ética debe formar parte del sistema de gestión de la empresa. Gestionar una empresa bajo criterios éticos implica en un primer estadio medir la capacidad humana de la propia empresa. Evaluación y certificación de la gestión de empresas éticas: Las normas certificables y evaluables de la gestión de empresas éticas son producto de las necesidades de la sociedad, en relación con los comportamientos sociales, económicos y medioambientales de la mismas. Estas normas abarcan las áreas de gestión de la empresa y se basan en: Área de alta direcciónÁrea de relaciones con los clientesÁrea de relaciones con los proveedoresÁrea de relaciones con el personal propio de la empresaÁrea del entorno medio ambientalÁrea de relaciones con el entrono socialÁrea de relaciones con el accionistaÁrea de relaciones con la competenciaÁrea de relaciones con los administradoresGestión de empresas éticas y valores: Dirección ---------------------Compromiso Publicidad --------------------Comunicación veraz Gestión ----------------------Eficiencia y competitividad Financiación -----------------Transparencia Clientes ---------------------Honradez y lealtad Personal ---------------------Respeto y motivación Entorno social ----------------Responsabilidad Rasgos Éticos en la Nueva Cultura Empresarial: Empresarios participativos: construcción de proyectos de empresa, en los que la cultura se sustituye a la racionalidad tecnocrática , al diseño cualitativo, a la eficacia inmediata, la adhesión a la coerción, y la dinámica común y la movilización individual dependen de la participación de todos en el proyecto de la empresa y del esclarecimiento de los valores comunes.Empresa de excelencia: proceso en el que se reemplaza la coerción burocrática por los ideales compartidos. No bastan las transformaciones técnicas, ni las promociones internas, sino que implica un cambio de las mentalidades, modificar la relación del individuo consigo mismo y con el grupo, producir asalariados creativos, capaces de adaptarse y comunicarse. Partiendo de estas concepciones, las claves de la nueva racionalidad son: autoridad disciplinaria; enriquecimiento de responsabilidades, delegación de poderes y desburocratización; actitud de escucha y diálogo; medidas de redistribución de beneficios, políticas de formación permanente del personal; empresarios participativos y horizontales.Capacidad creativa: la finalidad real de la empresa consiste en innovar y crear riquezas.Responsabilidad por el futuro: la necesidad de la gestión a largo plazo obliga a reconciliar el beneficio y el tiempo.Capacidad comunicativa: toda organización precisa una legitimación social, que se "se vende" comunicativamente. El respeto a las normas morales es también un imperativo de relación pública, ya que es preciso crear un entorno afectivo.Identificación de los individuos y de las empresas: inserción de los individuos en grupo y desarrollo del sentido de pertenencia.Personalización de la empresa y generación de un capital de simpatía: sintonía con los consumidores, que les lleva a preferir esa determinada empresa y sus productos.Cultura de la comunicación: la moral impulsa la creatividad de los especialistas de la comunicación y funciona como un útil de diferenciación y personalización de la empresa.Cultura de la confianza: las imágenes de eficiencia han sido sustituidas por la confianza entre la empresa y el público, por ejemplo la imagen de responsabilidad social y ecológica de la empresa, con la que se trata de establecer un lazo de confianza entre la empresa y el público.Cultura empresarial: implica compartir creencias que despiertan en las persona no solo como cosa moral, de un marco deontológico que ofrece por su cumplimiento ninguna recompensa a cambio, sino una moral de rentabilidad. La moral entendida de un peculiar modo, es económicamente rentable, porque cualquier empresa para sobrevivir, ha de disponer hoy de un sólido grupo de creencias sobre las que asentar su política y sus acciones. Es decir la cultura empresarial similar a la médica o ecológica configura formas de vida peculiares, cada vez menos opcionales para quien tenga afán de sobrevivir y triunfar.El conjunto de todos estos rasgos constituyen exigencias que los nuevos retos plantean a la gestión empresarial. |  |