Es un echo que la familia es la primera institución que más influye en la conducta de los jóvenes. La segunda institución es la escuela y la tercera son los lideres deportivos, musicales, políticos, religiosos, los programas de televisión y la publicidad explícita. La educación es el motor del desarrollo, siempre que se apunte a formar ciudadanos inteligentes, preparados, autónomos y críticos. Pero en realidad son escasos o nulos los momentos en que se propicia en los alumnos la reflexión, la discusión razonada y el uso de su libertad, su socialización se centra en la disciplina
o pero aun en la enseñanza de lealtad a un caudillo de frente al egoísmo, el orgullo,
la corrupción y la superficialidad de un gobierno de turno. Raras veces se invita a
los alumnos a profundizar en sus motivaciones o a elaborar sus propios juicios morales con fundamentos validos. Cuidado con los libros
que impulsan estos gobiernos para imponen lealtad a su corrupción y causas
perdidas ! Tampoco se puede enseñar valores en forma discursiva cuando en una sociedad enferma se muestran ejemplos de impunidad, corrupción, reducción de penas, mal manejo de las masas, falta de transparencia y prevalece la razón de la sin razón. En la búsqueda de la verdad, el fanatismo y la pasión obnubilan la razón ! Los seres humanos son guiados por guiones de construcción de su experiencia, que comienzan a actuar a niveles muy tempranos del desarrollo personal, iniciando en la vinculación del niño con sus padres. De aquí la importancia que el enfoque Constructivista del ser, le han dado a la teoría del apego de Bowlby, como paradigma de que la vinculación afectiva temprana tendrá consecuencias para toda la vida. Estos guiones presentes en la vida del sujeto, afectan, constriñen, modulan y determinan la interpretación de su experiencia, de modo que al elaborarlos, al hacerlos conscientes y reflexionar en ellos, pueden construirse guiones alternativos. Los problemas emocionales que incluyen los conflictos y los síntomas, derivan de círculos viciosos a menudo desarrollados en la experiencia inicial de la vida y que se mantienen en las situaciones actuales. El individuo escoge a las personas con las que se relaciona actualmente para confirmar y perpetuar sus esquemas, fantasías y visiones del mundo, y que puedan tener algún sentido para él. Educar es sembrar esperanza en la mente y en el corazón de nuestros hijos y creerlos capaces, nobles, bondadosos, notables, creativos y felices; enseñarles a vivir con plenitud un presente de dicha, felicidad y paz para labrarse su futuro. Si las responsabilidades y las normas de cada quien son discutidas y no impuestas, los niños se van a sentir correspondidos, van a sentir que comparte su poder, se van a sentir tomados en cuenta y van a estar listos para asumir sus responsabilidades. Disciplina no es autoritarismo. Es importante que consideremos la disciplina como una forma de educar a nuestros hijos, evitar conductas que podrían ser un riesgo para ellos, física o emocionalmente, debe dirigir su vida de la manera más conveniente en el futuro y como una forma para aprender a relacionarse con los demás. Todos los problemas sociales de la actualidad son producto de conflictos familiares, como separaciones, hijos desatendidos, incomprendidos, sin contención, hostigados, sin apoyo, sin motivación, sin reconocimientos, sin aceptación, sin seguridad y sin amor. Dentro de toda educación debe evitarse: El castigo físico, que suele generar sentimientos negativos y en ocasiones permanentes en el niño. Los premios y los contratos, acostumbran al niño a hacer cosas sólo a cambio de algo. Los chantajes, generan inseguridad y confusión en el niño. Los padres no deben jugar con sus hijos simulando ser otro niño porque perderán autoridad cuando quieran aplicar normas. Las crisis son buenas porqué nos obligan a darnos cuenta que la familia no está bien y son sanas porqué nos obligan a actuar de inmediato y cambiar lo que está mal. La familia es la vía que comunica y relaciona la vida privada con la pública; de ahí, la importancia que tiene como base de la sociedad futura. Si se tiene en cuenta la dimensión que alcanza el núcleo familiar, será fácil ponerse en la piel de un niño que nace con toda la indefensión del mundo y que está expuesto a poderosas e imparables influencias ambientales y educacionales. Por ello precisamente la ley debe esmerarse en tenerle en cuenta cuando legisla: un niño no es un derecho o capricho de nadie sino que éste es en sí mismo sujeto de derechos. Si el padre dice una cosa y la madre otra el hijo aprovechará la que más le convenga. Los límites y las normas claras de armonía en el hogar dependerán de cada familia, pero lo importante es que los dos padres estén de acuerdo con aquellos límites de tolerancia y normas de conducta que deben razonarse con todos los integrantes de la familia. Los padres también deben adoptar las normas de convivencia urbana para evitar conflictos entre vecinos y practicar la diplomacia y el razonamiento en todo lugar. Los padres deberán apoyar a los docentes con respecto a las normas de conducta y disciplina que establece el colegio de su hijo. Las reuniones de padres son para modificar estas normas que condicionan la inconducta por eso es importante que no falte a ellas. Varios estudios científicos sobre enfermedades crónico-degenerativas proponen que dichas enfermedades, como la diabetes tipo 2, la obesidad o la arteriosclerosis, tienen su raíz en la infancia temprana con exceso de azúcar y grasa, es decir, que desde pequeños nuestro cuerpo va modificándose hacia las enfermedades que se manifestarán en la edad adulta. También se ha demostrado que la mayoría de las enfermedades crónico degenerativas, incluyendo algunos tipos de cáncer, tienen una estrecha relación con la alimentación. Los hábitos alimentarios se forman, al igual que otros hábitos, durante los primeros años de vida, por lo que cada desayuno, comida y cena de cada día ahora, tiene una influencia en las elecciones dietéticas que hará tu bebé cuando tenga 10, 20 o 50 años. Sobra decir que inculcar buenos hábitos alimentarios es una inversión de salud a largo plazo. Dar el ejemplo también significa no hacer comentarios despectivos respecto a los alimentos delante de ellos pues aprenderán a detestar el brócoli si el papá o la mamá lo detestan. Si siempre haces el pescado empanizado aprenderán a que les guste sólo el pescado empanizado o si las comidas en tu casa consisten sólo de productos de origen animal, nunca aprenderá a comer verduras o frutas. Te recomiendo que no uses a las verduras o la carne como castigo o a los dulces como premios por que automáticamente ocasionarás una aversión a las primeras y un enorme gusto por los segundos. Evita la típica frase “si no te comes las espinacas no tendrás postre”. Si tu hijo sólo quiere comer dulces o refrescos explícale que los otros alimentos son muy importantes para crecer fuerte y no enfermarse y por eso debe de comerlos primero y que si aún tiene ganas se podrá comer los dulces después. A la sacarosa también se le ha señalado como responsable de provocar hiperactividad y falta de atención en los niños, pero los resultados de estudios científicos no han sido consistentes en la comprobación de estos señalamientos. Contrario a lo que podría parecer, los azúcares pueden jugar un papel positivo importante en la dieta de los niños pequeños ya que les proporcionan calorías necesarias para el crecimiento y el desarrollo. Los niños y en especial los menores de dos años requieren una cantidad específica de grasa para satisfacer sus necesidades nutricionales. El 30 por ciento de las calorías de la dieta debe provenir de las grasas, pero de éstas menos del 10 por ciento deberá ser de grasas saturadas. Pide a tu pediatra que te de una lista de alimentos básicos para tu bebé, de acuerdo con su edad y peso. Esa lista debe mostrar porciones diarias. Con ella puedes formular menús variados y nutritivos para tu hijo. Enseña a tu hijo a preferir los alimentos saludables, como las frutas y las verduras, sobre las golosinas y la comida chatarra. Recuerda que desde la cuna puedes enseñar a tu hijo a comer bien, en forma metódica, a horas fijas y en un ambiente agradable. Son hábitos que deben perdurar a través de toda su infancia. No conviertas nunca las comidas en motivo de conflicto. Deja que la propia naturaleza de tu hijo decida cuánto y qué debe comer. Limítate a ofrecerle una buena variedad de alimentos, basada en la lista que te proporcionó el pedíatra. No lo obligues a comer más de lo que quiere. Sobre niños con discapacidad El Doctor José Moyá Trilla, de España, estaba convencido, hace más de treinta años, que los niños con discapacidades, los "niños tontos" según unos, los "niños distintos" según él, tenían posibilidad de tratamiento y de mejorar su futuro. Puso manos a la obra y se informó, estudió y trabajó sabiendo rodearse de competentes colaboradores. Trabajó mucho hasta perfilar una metodología personalizada de diagnóstico y tratamiento educativo, la cual abarcaba la terapia de las distintas dolencias o lesiones: el MÉTODO CEMEDETE
Este método lo fue aplicando con perseverancia, confianza y mucho amor, que sabiamente sabe transmitir a monitores y a padres ( los que se comprometen a ello) todos copartícipes del tratamiento de los niños. Obviamente los resultados no se ven de inmediato, pero el tiempo se encarga de demostrar que el método es efectivo y que las distintas minusvalías son mitigadas aplicando la terapia adecuada y que los "niños tontos" pueden llegar a ser personas. | La educación, los padres y normas de convivencia urbana ¿ Qué es la familia , sino el más admirable de los gobiernos ? (Lacordaire). La familia, la casa paterna, es como una iglesia de orden natural. (Borgese). Educar es ser ejemplo de amor, no provocar actitudes intolerantes, permisivas o violentas. Educar es ser ejemplo de autenticidad, no es cambiar de opinión según el capricho o el humor. Educar es sembrar esperanza, enseñar a nuestros hijos a vivir un presente de dicha, felicidad y paz y que en esto consiste labrarse su futuro: 1) Educar es tratar a cada hijo como persona distinta, diferente, independiente y libre. Hay que aceptar la individualidad que es sagrada y permitirle ser él mismo, seguir su camino, su vocación. 2) Educar es actuar siempre desde la madurez, desde la coherencia interna, desde la propia verdad y la realidad de lo que somos sin fingimientos, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos sin alardes, sin importar que aparezcan nuestros defectos y debilidades. 3) Educar es estar atentos a reforzar y alentar cuanto de positivo tenga el educando, aunque debe evitarse elogiar por todo y a cada momento, dando la sensación de que se le está juzgando constantemente. 4) Educar es descartar las "etiquetas", las frases destructivas: "Me avergüenzo de ti", "eres un desastre", "no serás nada en la vida", "cada día vas a peor"... Estos juicios negativos (profecías autocumplidas) causan verdaderos estragos en la autoestima y autorespeto del inmaduro, bloquean su seguridad y aumentan su culpabilidad. 5) Educar es averiguar qué efectos producen en nuestros hijos nuestras propias actitudes tan negativas como la intolerancia, los insultos y descalificaciones, la permisividad excesiva y las formas violentas en el trato. ¡Cuantas veces los padres provocamos situaciones educativas lamentables!. 6) Educar no es pasarse entre los esposos las culpas de la malacrianza de los hijos. Es asumir cada cual su parte de error y poner remedio cuanto antes. 7) Educar no es que un padre consienta todo mientras el otro se muestra intransigente. Esta actitud "esquizofrénica" en lo educativo, confunde y desorienta al educando. 8) Educar no es aplicar parámetros distintos según el buen o mal humor del momento. 9) Educar no es dejar perdidos a los hijos sin unas normas precisas y claras por las que guiarse y que les proporcionan seguridad. 10) Educar no es que cada adulto ejerza en el hogar la autoridad a su capricho. El padre con gritos y castigos, la madre tapando y tolerando y los abuelos chantajeando o comprando el cariño. 11) Educar no es cambiar de opinión según el capricho o el humor, ni dar órdenes contradictorias que dejan al educando sin puntos de referencia y sin saber a qué atenerse. 12) Educar es: SER EJEMPLO PERMANENTE de autenticidad, amor, sencillez y coherencia entre los padres que están de común acuerdo en unas normas claras y precisas, perfectamente conocidas por los hijos, a las que todos deben atenerse sin concesiones. | Disciplina amorosa en bebes de 0 a 2 años Los bebes desde el nacimiento hasta los dos años de edad viven una etapa donde debe aplica una disciplina amorosa ya que no comprenden las explicaciones que podríamos plantearle. También debe haber un orden de horarios a seguir. Varios estudios indican que a los tres meses de edad un bebé entiende que tiene un padre y una madre. Además, ya ha desarrollado nociones de sí mismo con su madre y padre. Los niños de ambos sexos tienen experiencias interesantes con sus padres, incluso en un simple juego como el “escondite” se emocionan rápidamente, pero la emoción decae pronto. Con esto, aprenden a manejar emociones intensas; segundo, descubren la capacidad de cambiar de emociones, de variar de un estado de ánimo alto a uno bajo. La armonía de la madre con las necesidades del pequeño y su habilidad para entenderlo y ver el mundo desde su perspectiva, le dan la seguridad que necesita para los cambios que irá enfrentando. Gracias al amor y preocupación de la madre, él será capaz de desarrollar confianza en sí mismo y crear relaciones con otros. Puesto que por razones físicas y, casi siempre, culturales la madre pasa más tiempos con el bebé que el padre, ella juega un papel crucial para que el pequeño aprenda y entienda su contorno. Cuando le habla, le canta y lee, está estimulando su cerebro y, por lo tanto, estará aprendido más. Un recién nacido responde a la armonía de su madre con comportamientos innatos. A los minutos de nacido, se da vuelta para buscar el pecho; a las pocas semanas y meses, prefiere claramente su cara y su voz a las de otras mujeres. Pero un bebé también quiere afirmar su autonomía. Muchas veces, a escasas semanas de vida, aparta la mirada del rostro de su madre o la empuja lejos. De esta forma tan rudimentaria empieza a separarse de ella, pero se enfrenta a un desafío: cómo separarse mientras mantiene una relación armoniosa con ella. A los ocho meses de edad, aproximadamente, el pequeño desarrolla una habilidad que lo ayuda a conciliar la autonomía y la armonía: forma imágenes mentales de él y su madre juntos. Así pues, al evocar estas imágenes se tranquiliza, aunque estén físicamente separados. Por otro lado, la tarea de la madre es mantenerse armonía con el bebé y, al mismo tiempo, estimularlo para independizarse. Ella aprende a funcionar como punto de referencia emocional del niño. Estudios de madres e hijos de un año de edad han demostrado que si el pequeño ve señales de aprobación en la cara de su madre, es capaz de vencer cualquier miedo que tenga para experimentar una situación nueva. Las habilidades lingüísticas que le permiten a un niño entender un simple chiste no se desarrollan hasta llegar a los 18 meses. Y para poder contarlo él mismo tiene que ser bastante más grande. Sin embargo, los primeros brotes de sentido del humor comienzan a aparecer ya en el tercer o cuarto mes de vida. Es posible que alguno de los padres le esté haciendo muecas y ruidos divertidos y cuando el padre empieza a reír, el niño también ríe, como si entendiera el humor. Si eres una madre normal, tu primer impulso será correr a su lado y tomarlo en brazos, arrullarlo y consolarlo de algún modo, aunque no sepas exactamente cuál es la causa de su llanto. Y eso es exactamente lo que un buen pediatra te aconsejaría hacer. Si el niño tiende a ser muy llorón, no siempre debe hacer caso al primer llanto. Debe aprender a usar el llanto con cierta medida. Si después de todos sus intentos de consolarlo, el bebé sigue llorando, pruebe a acostarlo y deja que llore unos minutos. Con frecuencia su llanto suele adormecerlo. Un bebé sano, bien cuidado y bien alimentando combinará de buena gana sus periodos de sueño con tranquilos periodos de vigilia. En los primeros meses de vida, el niño sano y feliz (y esto incluye el sentirse amado) dormirá la mayor parte del tiempo y sólo llorará unas cuantas veces al día, por breves minutos. El tomarlo en brazos con frecuencia le transmitirá el mensaje de que lo amas, y eso es tan importante y vital para él como puede serlo el sueño y la comida. El bebé llora porque el llanto es la única forma de comunicación que tiene. Con él puede decirte muchas cosas: que a raíz de su alimentación tiene una exagerada fermentación que produce gases (meteorismo) manifestado a través del dolor; esto se alivia haciendo presión sobre el abdomen al apoyarlo sobre el antebrazo boca abajo. También que está aburrido (esto es mucho más frecuente de lo que la mayor parte de las madres suponen), que está mojado o sucio y eso lo incomoda; que tiene hambre, aunque todavía no sea su hora de comer (cada cuatro horas); o que algo le ésta lastimando o que le duele alguna parte de su cuerpo. El tomarlo en brazos es la forma efectiva de iniciar ese contacto con él que te permitirá aprender a interpretar su peculiar lenguaje. Al hacerlo, sabrás si está sucio o mojado, para empezar, y podrás cambiarlo. Si ése no es el caso, tu cercanía, tu olor, el sonido de tu voz (sobre todo si le hablas y le cantas) tal vez sean suficientes para calmarlo. Si se callara inmediatamente, eso significaría que tu hijo se sentía aburrido o solitario, y sólo deseaba tu amor y tu compañía.
Casi todos los bebés tienen una forma especial de llorar cuando les pasa algo. Tal vez seas lo bastante afortunada como para percibir cómo lo hace tu bebé. Si se trata de un cólico, puedes percibirlo en su estómago inflamado. Dale un suave masaje en el abdomen, hasta lograr que expulse el gas que suele producir el cólico. Es muy posible que su pediatra haya sido lo bastante previsor como para recetar unas gotas que alivian con frecuencia el cólico infantil y calman el llanto producido por él.
En ocasiones las cosas no son tan sencillas. Todos tus esfuerzos por calmar el llanto de tu hijo parecen inútiles y el bebé sigue llorando sin consuelo. No te desesperes. Prueba diferentes recursos: acuéstalo, quítale un poco de ropa, acarícialo, dale masaje, comprueba que está seco y nada puede molestarlo físicamente. Colócalo en varias posturas, envuélvelo de nuevo con suavidad y dale un poco de té. Si todos estos recursos te fallan, llama por teléfono al pediatra y pídele ayuda... a menos que suceda a las cuatro de la madrugada. Pero esto no suele pasar, en circunstancias normales. | Condicionamiento del mal y del bien en niños de 2 a 5 años Los niños de dos a cinco años, están la etapa más importante para ser condicionado por la palabra NO con razonamientos simples del mal y el bien. Desarrollamos un aprecio por la disciplina sin necesidad de premios materiales o castigos. Nunca debe utilizar golpes o sacudidas, sólo enseña que la violencia constituye una conducta aceptable. Estudios científicos han mostrado la importancia de los papeles masculinos y femeninos en la formación de nuestra conciencia individual y colectiva. Ahora estamos enterados del crítico papel que los padres juegan en el desarrollo de los hijos. A partir de los dos años, los niños se van convirtiendo en lectores y van desarrollando su habilidad para la escritura. Escuchar cuentos, pintar, jugar con las palabras orales y contar historias, son actividades que preparan el terreno para la excelencia en la lectura y el gozo de los libros más adelante. Aunque un niño no comprenda todas las palabras que se le leen, estar en contacto con los libros desde los dos primeros años es un paso esencial para fomentar el hábito de la lectura y el gozo que se obtiene a través de ella. La lectura es una tarea increíblemente compleja, que requiere un entendimiento del significado de las palabras que se leen y de la forma en que funciona el lenguaje. Aún cuando un preescolar de dos años todavía no pueda traducir letras a fonemas y luego a palabras, puede comenzar a obtener el contexto necesario para permitirle dar a las palabras un verdadero significado. Las últimas investigaciones en cuanto al desarrollo cerebral demuestran que en promedio, los niños no están listos para aprender a leer hasta alrededor de la edad de 5 años. Aquellos que comienzan más temprano no serán necesariamente más brillantes o mejores estudiantes, de igual forma que el bebé que camina a los 10 meses no está destinado a convertirse en un gran atleta. Escucha historias. Reconoce los libros por sus portadas. Pretende leer libros por sí solo. Entiende que los libros se leen desde el frente al final. Señala objetos en los libros y comenta sobre sus personajes. Entiende que la palabra impresa –y no las imágenes, cuentan la historia. Crea una relación hepática con los personajes del cuento. Escribe mensajes que parecen letras. Identifica algunas letras del alfabeto, especialmente aquellas que forman parte de su nombre. A pesar de todos los cambios que han ocurrido en las últimas décadas, dos cosas permanecen iguales: primero, las madres son todavía las principales guardianas de los niños de edad preescolar; segundo, la mayoría de las niñeras son mujeres. Esto significa que los niños crecen en un ambiente casi exclusivamente femenino. Así pues, el padre es el único varón con quien el niño tiene un contacto regular. El problema es que esto le da al niño una noción incompleta del mundo. El padre, con sus diferentes formas de relacionarse y actuar, le muestra al infante que en la sociedad hay otro género, y que cada uno de los géneros se viste diferente, y se porta y piensa también de manera diferente. La forma cómo el padre soluciona un problema, que es casi siempre distinta a la de la madre, también es de enorme importancia. Cuando un niño de cuatro años arma un rompecabezas con su padre o lo observa cocinar, cambiar una llanta o mediar un conflicto entre hermanos, ve como un adulto, aparte de su madre, maneja las cosas. Al ver como uno de los dos padres hace una tarea, el niño obtiene un panorama de cómo se resuelven las cosas y entiende, igualmente, que hay más de una manera de enfrentarse a un problema. En la relación de una niña con su padre, ella está consciente de sí misma como mujer y puede involucrarse profundamente con él. Algunas niñas de cuatro o cinco años de edad actúan coquetamente con su progenitor; otras quieren pasar más tiempo con él que antes haciendo ciertas actividades. Es normal, además, que las niñas de esta edad se resientan con sus madres; están celosas de la relación que saben que existe entre el padre y la madre. A los dos años y medio el niño empieza a caminar y puede permanecer alejado de su madre durante más tiempo que antes. Ella le da la confianza para aprovechar estas nuevas habilidades. El pequeño se aleja de su madre por momentos y luego regresa hasta ella para “recargarse” emocionalmente y asegurarse de que lo apoya por completo en sus exploraciones. Durante los dos primeros años de vida de un niño, madres e hijos generalmente descubren formas para balancear dependencia e independencia, armonía y autonomía. Aunque la madre mantiene una relación armoniosa con su hijo, también mantiene relaciones con su esposo, familiares y amigos. Estas fuentes de intimidad y respaldo le ayudan a no invertir toda su energía en el bebé y de esta forma lo ayuda a ser más independiente. La personalidad y las actitudes hacia el sexo opuesto se definen. Entre los dos y los cinco años de edad, el niño se afianza más en el mundo y se hace más independiente. La fuente de su valor es la creencia de que su madre no lo rechazará o castigará por aventurarse por su cuenta, sino que continuará amándolo. Los estudios indican que los niños aprenden más de sus madres sobre la importancia de los sentimientos y los valores de familia. Esto no quiere decir, sin embargo, que los padres no puedan contribuir a enseñarles. Los años preescolares son cruciales para el desarrollo de la identidad de los niños y de las actitudes hacia el sexo opuesto. Niños y niñas comienzan a definir su personalidad y a modelar su conducta tras la de los padres. Los preescolares pueden ver que sus padres actúan de forma distinta y enfrentan los problemas desde diferentes perspectivas. Al observar estas dos formas de ser, los preescolares desarrollan una idea más completa de la vida. Aunque los humanos tienen una capacidad innata para el habla, la habilidad lingüística no se desarrolla apropiadamente a menos que el niño reciba estímulo. Antes de que una madre comience a leerle a su hijo de dos años, antes de dormir, tiene que saber si el pequeño se puede sentar a escuchar y por cuánto tiempo. En general las decisiones y acciones maternas tienen un impacto crítico en la madurez del niño y en el fortalecimiento de su autoestima. Por lo regular, ¿cómo sabe una madre qué hacer? En ocasiones, su conocimiento puede parecer magia, pero no lo es. Ella sabe cuando un desarrollo es apropiado pero, lo que es más importante, conoce las capacidades y logros recientes de su hijo. Entre los dos y los cinco años, el niño aprende nuevas cosas y muestra una verdadera independencia. Habla y camina con seguridad, se viste solo y enfatiza sus preferencias respecto a gustos y alimentos. Necesita menos a su madre para satisfacer sus necesidades físicas, tales como comer o ir al baño. Psicológicamente, sin embargo, la necesita más que nunca. Para poder continuar desarrollándose de forma íntegra, tiene que sentir que ella esta allí para animarlo y respaldarlo. | Razonando normas de conducta en niños de 5 a 13 años Los niño de cinco a trece años razonan perfectamente que es correcto y que es incorrecto y pueden ayudar a establecer las normas de conducta familiar. La edad para la educación integral de valores en TRABAJO: Trabajo-esfuerzo, Creatividad, Identidad-progreso, Motivación y Descanso. RELACIONES PERSONALES: Solidaridad, Libertad, Igualdad-justicia, Democracia, Amistad, Paz, Personalidad, No violencia y Juego. FAMILIA: Familia, Amor, Diálogo, Disciplina, Honradez y Responsabilidad. EDUCACIÓN: Educación Intercultural, Lectura-cultura, Música, Medio-ambiente, Ciencia, Tecnología, Deporte, Ética y Actitud. Un niño que se siente amado será un niño muy seguro, con sentido de pertenencia y que podrá manejar las dificultades de mejor manera. Cada vez que sea posible juega con tu hijo, háblale, enséñale a desarrollar un espíritu de familia. Que las direcciones en casa sean claras y que existan límites específicos. Utiliza indicaciones en positivo (“Haz esto”, en lugar de “No hagas aquello”). Elogia las cualidades de tu hijo, alaba sus logros y sus aciertos. Acuérdate que todos cometemos errores, así que evita etiquetar a tu hijo, porque lo único que logras es reforzar esa conducta negativa. Puedes emitir juicios sobre una acción con la que no estás de acuerdo, pero nunca hay que juzgar a la persona. Las parejas funcionan mejor en su labor como padres cuando ponen en primer término su matrimonio. Los hogares que giran alrededor de los niños no propician matrimonios felices ni hijos felices. Ayúdale a conocer la diferencia entre el bien y el mal; que los padres sean un modelo de valor moral e integridad. No pronuncies discursos, se breve y no obligues a tu hijo a compartir tus opiniones; sé siempre un ejemplo a seguir. Los niños que reciben un trato respetuoso, sabrán como tratar con respeto a ti y a los demás. Dile siempre “por favor” y “gracias” y ofrece disculpas cuando te equivocas. Permite que gradualmente tu hijo goce de mayor libertad y control sobre su vida. Que aprenda a tomar sus propias decisiones y a vivir las consecuencias. Da a tu hijo tu atención completa, poniendo a un lado tus creencias y sentimientos, y tratando de entender su punto de vista. La educación de los hijos no es fácil y debemos estar conscientes de las influencias externas, que irán en aumento conforme los niños crecen (como la presión de los amigos), pero no olvides que a pesar de las dificultades, la labor de educar trae consigo recompensas y grandes alegrías. | Las normas de conducta para adolescentes de 13 a 19 años Los adolescente de 13 a los 19 años están en una etapa de rebeldía metabólica y hormonal donde deben aceptar las normas de conducta, con selección de castigos, para que la familia y los vecinos vivan en armonía. Se continua con la educación integral de valores con más énfasis en ÉTICA, MOTIVACIÓN Y ACTITUD POSITIVA-PRODUCTIVA. Actividad física, competencia deportiva, estudios, música, selección de amistades... |
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