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Este método es un conjunto de procesos lógicos que se debe emplear en la investigación, análisis y demostración de una justicia racional que se funda en la verdad sin apariencias producidas por las sensaciones, las creencias, los intereses o las preferencias personales. Recordemos que los conflictos sociales que no son atendidos, escuchados ni se tienen respuestas favorables a sus reclamos, acumulan rencor, sufrimiento, ira y odio entre otros. Por eso debe buscarse el conocimiento de la verdad, la razón y la justicia. Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones. Gregorio Marañón No lo hagas si no conviene, no lo digas si no es verdad. Marco Aurelio Platón es mi amigo, pero más amigo es la verdad. Aristóteles Tu verdad aumentará en la medida que sepas escuchar la verdad de los otros. Martin Luther King Si el mundo va contra la verdad, entonces Atanasio va en contra del mundo. San Atanasio Si las grandes verdades hubieran tenido que esperar el voto favorable de la mayoría, nunca se hubieran conocido. Thomas Hobbes Nada es verdad ni es mentira, todo depende del cristal con que se mira. William Shakespeare La verdad, sino es entera, se convierte en aliada de lo falso. Javier Sádaba El que tiene la verdad en el corazón no debe temer jamás que a su lengua le falte fuerza de persuasión. John Ruskin Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra y por amor a la verdad. Henri Frédéric Amiel Conocemos la verdad no sólo por la razón, sino además por el corazón. Blaise Pascal Se buscan soluciones racionales donde se tenga en cuenta a las partes involucradas y no se haga cargo de conflictos privados a toda una sociedad inocente de culpa y cargo. Con esto pueden resolverse leyes tabú como por ejemplo: aborto, pena capital, eutanasia, deuda externa, transparencia, eugenesia y el control biológico sobre todas las especies. Los sistemas de votación democrática para resolver conflictos son muy traicioneros, pues hablamos de táctica políticas de sicología de las masas, donde quien haga mejor campaña causa una estampida hacia el SI o hacia el NO, dependiendo del cristal con que se mire. Una resolución de conflicto poco racional, sin diplomacia, desconsiderando pruebas irrefutables de un crimen o corrupción, puede desencadenar en una guerra inminente. Derechos versus obligaciones humanas. La Justicia debe hacer hincapié en los derechos de las victimas y las obligaciones de los victimarios. No puede haber derechos de compasión a los victimarios, sin no hubo obligaciones de compasión para con las victimas. Todo crimen o corrupción debe ser juzgado y castigado según el grado de perversión y violencia contra las personas y la sociedad. En nuestra sociedad actual, la incongruencia y la razón de la sin razón es endémica. No se puede culpar a los jóvenes delincuentes de no rendir culto a la vida. Sí podemos afirmar que los medios que buscaron para realizar su deseo fueron diametralmente equivocados. Su conducta ha atraído la infelicidad a sus víctimas, a sus familiares y a ellos mismos. Valoraron un medio que no podía prometerles el fin que deseaban. No aprendieron esto de las palabras, sino de los hechos. Si se predica socialmente la justicia y se constata la impunidad por doquier, desorden social y falta de cumplimiento a las leyes, la confusión no es de los jóvenes sino indiscutiblemente de un Estado autista. Si queremos educar con valores todo mal causado debe ser juzgado y condenado con la misma severidad que fue perpetrado el hecho. La sociedad entenderá que no se puede hacer mal porque se juzgará y se condenará. En cambio si demostramos que pueden reducir su condena e incluso que en la prisión se vive humanitariamente, nadie dudará en hacer el mal y la sociedad caerá en una espiral de caos donde se termina reprimiendo a manifestantes que no son escuchados por un Gobierno Permisivo del Mal. El bien no debe desearse, debe hacerse. A veces deberá decidirse entre hacer un mal menor a la sociedad, o uno mayor. Por ejemplo, un piloto será juzgado porque tenia dos opciones: A) estrellarse contra una zona residencial poco poblada y B) estrellarse contra una urbe densamente poblada. Otro ejemplo está presente en Holanda: dejar la decisión a una computadora para que ante una catástrofe inminente, deje inundar zonas menos pobladas. Ya que el hombre podría inundar pueblos en donde no vivan sus familiares y produciendo mayores males por preferencias personales. Así cientos de ejemplos más. Si se piensa en Ganadores y Perdedores ante un conflicto, se diría que:
La razón y la verdad eliminarían la rivalidad entre ganadores y perdedores; pero hay que tener mucho cuidado con la razón de la sin razón y la pasión que obnubila la razón. Temario de conflictos sociales más frecuentes
Metodología para Resolver Conflictos Sociales en diez pasos: Los funcionarios públicos del tercer milenio deberán ser líderes que hagan que las cosas funcionen, personas que actúen como motor, que sepan estimular, coordinar grupos, que sepan escuchar, comunicar, negociar, planificar y persistir diplomáticamente en los objetivos del bienestar general con números o condiciones reales y actuales. 1) Recepción y Clasificación de Reclamos y Conflictos (Estado o Parlamento local). 2) Identificación de las partes: A, B y C (C son los terceros afectados si los hubiera) 3) Planteos del conflicto según cada una de las partes involucradas (A, B y C, c/parte dice:). 4) Enfrentar a las partes en tregua y documentar la solución que propone cada parte. 5) Referencias o precedentes de soluciones aplicables al conflicto en cuestión. 6) Análisis beneficios Vs. perjuicios (cantidad/ calidad/ costo/ beneficio/ condiciones/ etc.) 7) Resolución del conflicto, sin intereses, creencias, preferencias, fanatismo ni pasión. 8) Acatamiento de la resolución por cada una de las partes en conflicto. 9) Sanciones a las partes que no acaten la normativa derivada del conflicto. 10) Archivar y publicar resolución del conflicto más costos y accesorios legales. Conocimientos Filosóficos y Razonamientos Previos El juego de la democracia se basa en la búsqueda del dialogo político a fin de resolver conflictos sociales, buscando la estabilidad social en un orden universal. La democracia en sí es una respuesta a la pluralidad de la sociedad que responde supuestamente al interés del Estado de proteger a la comunidad y procurarle las condiciones mínimas de desarrollo. El éxito de la democracia depende entonces del equilibrio político entre Estado y sociedad. Este se debe a que los miembros del parlamento y el titular del Poder Ejecutivo son elegidos mediante la participación directa de la sociedad y esto representa la conexión inmediata entre los ciudadanos y el Estado. Pero la democracia no va más allá del proceso electoral. Se ha disfrazado como democrático al proceso de elección del Poder Legislativo de la sociedad, pero los intereses representados en la tribuna pública son más de grupo o partido que de la sociedad en sí, por lo que la democracia, podemos decir, es temporal y excluyente. Para Schmitt, la democracia es una forma ineficaz de ejercer el poder ya que se justifica una organización parcial de orden sin una posibilidad real de llegar a la tan deseada posición original o alcanzar el bien común o la vida buena. La democracia no representa la voluntad general al momento de definir las acciones de gobierno y esto lo demuestra la historia no nos permite hacer quimeras de la verdad política. Esta voluntad se ha convertido en una mercancía más dentro del mercado mundial de poder. El conflicto político no es natural. Resulta ser una creación del hombre en sociedad mediante el cual se agruparon los seres humanos en amigos y enemigos. Si hacemos una interpretación practica de esta distinción, encontraremos que el hombre ha vivido en un estado de guerra permanente ya que el enfrentamiento entre dos unidades sociales organizadas con la finalidad de vencer al oponente dentro de una sociedad política desencadena en lo bélico. En este sentido, la relación amigo-enemigo no es una clasificación sino una distinción en la arena política. Schmitt clasifica a la política como exterior, aquella que se realiza entre dos Estados y en la cual ambas partes reconocen la capacidad de la otra para declarar la guerra. La política interior atiende a los fenómenos sociales que se realizan al interior del Estado y que pueden vulnerarlo sobre todo cuando se altera el orden civil (la polis). Este orden civil o polis cambia a diario. No es un espacio determinado ni excluyente ya que los que se considera como privado en un día al siguiente puede ser público. Con base en esta relación de reconocer a nuestros enemigos como iguales y la calificación como democrática de la sociedad en la que se desarrolló el ser humano, es como Platón justifica su república derivada de la res pública (cosa pública). Es importante identificar términos.
Platón decía que el conflicto político es causado por la debilidad del ser humano. Pero Hobbes establece que política y conflicto son dos aspectos inseparables del orden civil y coincide con el liberalismo que complementa con la propuesta de que debe existir una noción de la justicia para que pueda existir el conflicto. Así tenemos que el conflicto presenta tres rasgos distintivos: 1) Pluralismo 2) Individualismo 3) Procedimentalismo Otro filósofo, Antifón, dice que el conflicto es el resultado de la relación entre leyes naturales y leyes sociales, donde las segundas creadas por el hombre no pueden y nunca podrán dominar a las primeras y esta situación crea una tensión natural. Pero para Protágoras, no existe nada justo o injusto, todo deriva del momento de la historia en que se considere como verdadero o falso el contrato social. Entendamos que el contrato social no es solo el acuerdo por el cual los miembros de las civitas puedan coexistir, es también el reconocimiento a un orden público con normas de conducta específicas y castigos a las violaciones de las mismas. Así tenemos que toda sociedad reconoce la existencia de un gobierno que bien puede ser una monarquía, aristocracia o democracia, la última como forma de gobierno de las masas sobre los grupos minoritarios. Platón prefiere un gobierno de leyes a un gobierno de hombres ilustrados, ya que el hombre puede deformar la verdad y transgredir él mismo el orden público. Maquiavelo identifica muy bien esta situación cuando define como virtú a la capacidad del ser humano de cumplir sus metas considerando como medios tan solo el interés individual y el pensamiento racional, llevando así a la civitas al conflicto que carece de solución natural debido al miedo y la desconfianza de las relaciones humanas así como al exceso de poder de uno sobre otro. Hobbes dice que el hombre no es malo por naturaleza, sino que la distinción esta hecha por el orden civil y las leyes comunes. De esta forma no es la naturaleza del individuo sino la dinámica de las relaciones sociales las que transforman el deseo y la voluntad de poder por tres causas: 1) la rivalidad 2) la desconfianza 3) el afán de gloria Igualmente Hobbes determina dos propuestas de solución, uno por medio de la conquista y con ello la imposición del orden del vencedor; otro como producto de la experiencia histórica que nos llevará a establecer una acuerdo sobre la necesidad de reconocer un orden cívico. El autor hace una representación aritmética del orden, paralelo al uso de las leyes de los signos:
Y va mas allá, cuando dice que el conflicto ya no es considerado como un desorden sino un medio por el que se pueden crear las condiciones que hagan posible el orden social. Esta reforma filosófica y política no limita el pensamiento libre, sino que le da una interpretación alterna saliendo de la oposición natural a todo cambio que experimente el hombre en sociedad. Esta capacidad de entendimiento puede ser vital para el buen desarrollo de las sociedades cuyos fines se encuentren opuestos pero los recursos estén ligados. Sin embargo Hobbes habla de la posibilidad irremediable de eliminación de los opuestos, es decir, la muerte de lo irreconciliable que nos regresa al estado más primitivo del ser humano cuando ni siquiera podemos considerar como existente el lenguaje como medio de comunicación. Según Hobbes, la única manera de lograr el consenso es renunciando al derecho natural del poder y cederlo a un ente reconocido y respetado por todos, es decir el Estado, cuya primera finalidad será siempre crear el marco jurídico de convivencia y desarrollo justo. Por su parte, Schmitt remite a la antropología el estudio de las capacidades del hombre pretendiendo saber cuán peligroso es para sí mismo y aunque Hobbes afirma que las leyes sociales deben respetar las leyes naturales, nunca nos dice como lograrlo. Pero Locke se opone puesto que defiende la teoría de que el hombre es bueno o malo por efecto que tiene en él la desigualdad que genera el conflicto y Hegel contradice a ambos, postulando que el individuo es el resultado de la interacción de circunstancias sociales en las que convergen varios aspectos fundamentales:
Particularmente el último punto representa la convergencia entre el orden y el desorden que autoregulan la sociedad. Regresando a la interpretación antropológica de Hobbes y derivado de las normas universales de convivencia social, se deduce que aquel individuo que acumula poder tiene que usarlo y puede abusar del mismo, coartando la libertad de sus iguales y limitando la capacidad de autolegislación. Para Hobbes la dinámica del hombre en sociedad se rige por el conflicto natural mientras que Locke la define como el acuerdo natural. En ambos casos, el orden natural siempre superará al orden social. Schmitt coincide con Hobbes en cuanto a las leyes del contrato social, sin embargo propone que se puede llegar a definir una noción de justicia común con independencia del poder político, lo que podemos identificar en forma extrema como anarquismo. Derivado de esto encontramos que el pensamiento liberal es limitante de la voluntad política del individuo, que puede tener las mejores intenciones pero dada su escasa información carece de control de sus acciones y éstas no pueden ser predeterminadas, por lo tanto la propuesta de Schmitt se observa poco probable de realizar ante la carencia de organización social y la capacidad de coerción del Estado. En los procesos económicos contemporáneos el concepto de enemigo es revalorizado y transformado en enemigo justo. Este cambio se debe a la capacidad del enemigo de enfrentar y responder a la violencia lo que provoca el consenso mediante la negociación ante el temor de la pérdida o derrota. El reconocimiento del enemigo justo se debe principalmente a los cambios en la integración social de las comunidades, lo que las hace más fuertes ya que la violencia ha cambiado su campo de acción y ha pasado de ser física a económica. Ya no se hace sufrir a los Estados enemigos mediante la destrucción de sus ciudades; ahora se le impide el comercio internacional y con ello la posibilidad de hacerse de los satisfactores indispensables para su sustento. Esto ha degenerado en un proceso llamado globalización que tiene aterrado a las sociedades incapaces de participar en el comercio mundial y cuya expectativa de desarrollo depende del apoyo de otros Estados. De acuerdo a la teoría marxista, el mercado crea nuevas modalidades de control y dominio y a la vez genera los medios para hacerle frente. Este proceso comercial lleva inherente una endoculturación y el intercambio de mercancías se realiza a la par del intercambio de costumbres, entonces el enemigo ya no será aquel que no comparte los valores, sino el que tiene otros intereses y los refleja lucrativamente en el mercado. Dentro de esta evolución de la sociedad, el concepto de enemigo se transforma a la par de los intereses y entonces nace el enemigo absoluto, puesto que dentro de un modelo económico que no considera la moral como valor y por lo tanto no tiene interés en ella, la competencia en el mercado será igualmente absoluta. Dentro del orden social los lazos de amistad crean las formas afectivas de aceptación de los valores morales y las divergencias entre intereses no son tan críticas como en sociedades abiertas. La identidad tiene más afinidades recurrentes mediante elementos que crean más que justificar las tradiciones y se refuerzan los valores y a su vez identifica los derechos de los individuos en sociedad. Estos derechos se pueden clasificar de una forma inmediata en:
Estos derechos buscan básicamente procurar un ambiente de armonía en la sociedad para lograr la tan deseada vida buena. Esta se puede lograr dotando a los ciudadanos de espacios en donde pueden ejercer su libertad garantizada por los derechos inherentes a la misma. Cuando el ser humano acata las limitantes que los derechos implican adquiere la calidad y cualidad de ciudadano. No obstante respetar las reglas de orden, el espacio de libertad siempre será insuficiente y por consecuencia el conflicto continuará como una constante en las sociedades. Aquí surge la fantástica idea de identificar como democracia al espacio donde se pueden discutir asuntos privados en espacios públicos. Según el autor, una de las finalidades de la democracia es neutralizar el conflicto al transformarlo en un diálogo en el cual los enemigos se someten y acatan las normas universales de conducta. Pero en los últimos 100 años, los filósofos han identificado una desbalance entre la capacidad del Estado para ser garante del espacio público ante el embate del poder económico que ha llevado al Estado a ceder una parte de su soberanía, al ponderar en la tribuna pública el discurso por intereses de grupo o clase por encima de los interese universales de la sociedad. Esta incapacidad del Estado de enfrentar y superar el poder económico ha polarizado a la sociedad creando grupos opuestos que ya no reconocen los valores universales y por ende la dinámica social se lleva a los extremos creando una convivencia de enemistad más que de amistad. Pero no veamos este fenómeno como un evento aislado ya que sus consecuencias son en verdad críticas. Esta disparidad entre el poder político y el poder económico ha llegado a extremos tan graves que la humanidad acaba de celebrar el LX Aniversario de la liberación de Auschwiets. Sin embargo, el deseo por el control político ha rebasado las fronteras geográficas dando lugar a la creación de bloques nacionales conocidos como Estado-Región y por el cual la participación en el mercado mundial se hace más equitativa, por no entrar ya en el dilema si las condiciones de participación son justas para los actores políticos y económicos. Por esta agrupación de Estados nace el concepto ahora de enemigo potencial, que no es otra cosa que el reconocimiento de la competencia y la posible pérdida de los espacios ganados ante las alianzas comerciales que en caso extremo representan igualmente alianzas militares. La política se ha desgastado brutalmente, su valor de conciliación ya no es garantía de consenso y por lo tanto su apreciación como vínculo social será superado por los simples valores morales. El entorno hostil de la sociedad es buen lugar para recuperar estos valores, siempre y cuando el discurso vaya encaminado a este objetivo y no se consideren alternativas de consenso con objetivos distintos a los planteados. Mediante esta convivencia hostil se puede recuperar la identidad perdida o deformada sin entrar en la clasificación de amigos o enemigos. Pero si el consenso es poco menos que imposible, el Estado cuenta con el monopolio de la violencia y por ende la represión se convertirá en la herramienta de control social, aunque igualmente la historia nos ha enseñado que cuando este método se eterniza termina por derrocar al poder mismo y dar lugar a otro sistema de orden. El consenso busca determinantemente la aceptación y reconocimiento de los derechos de todos cuando la relación entre política y moral ya no es suficiente ni tampoco eficiente para armonizar la convivencia. Las características de los grupos sociales siempre han sido las mismas: orden social, normas de conducta, derechos y limitantes así como un órgano de gobierno o poder. La sociedad civil existe debido a la existencia de un gobierno y este a su vez, es producto de un orden social natural que se perfeccionó. La secularización del poder representa la existencia de la sociedad civil tal y como la conocemos ahora. Tenemos dos teorías que hacen propuestas distintas para justificar la existencia de la sociedad civil:
En ambos casos, la sociedad civil se reconoce como un ámbito diferente del Estado con una capacidad de organización social independiente del poder político. Hobbes enuncia que mediante el Contrato Social los individuos ceden todo el poder al Estado, la teoría antiabsolutista considera dos tipos de contratos:
En ambos casos, la legitimidad del poder del Estado se encuentra sustentada por el consenso que la sociedad civil tiene como ámbito social creado por los ciudadanos para ejercer la libertad dentro de un marco legal. Este marco legal reside en la capacidad de los ciudadanos de distinguir entre el bien y el mal lo que representa la capacidad de la sociedad de hacer política y le quita al Estado el monopolio del consenso sobre la justicia que debe ser tan solo un instrumento para garantizar el orden y no para condicionarlo. Tenemos entonces una relación natural entre sociedad civil y democracia, entendida esta ultima como la capacidad de los individuos de alcanzar acuerdos comunes sobre los intereses particulares y se convierte así mismo en la continuidad de la sociedad civil. El fenómeno del conflicto interno se ha imputado a la inestabilidad inducida por cinco vectores cuyas actividades agresivas fomentan una violencia física, psicológica, social y política: las organizaciones del narcotráfico, los grupos subversivos (civiles y militares), los grupos de autodefensa al margen de la ley (paramilitares), la delincuencia común y algunos grupos económicos que respaldan cualquiera de las cuatro anteriores. La Justicia debe hacer hincapié en los derechos de las victimas y los deberes de los victimarios. No puede haber derechos de compasión a los victimarios sin no hubo deberes de compasión a las victimas y sus familiares. El bien no debe desearse, debe hacerse. A veces también debe hacerse un mal menor para evitar uno mayor. Por ejemplo la Pena de Muerte, conocida también como pena capital, es una sanción jurídica, la más rigurosa de todas, consiste en quitar la vida a un condenado mediante los procedimientos y órganos de ejecución establecidos por el orden jurídico que la instituyen. Por sus caracteres esenciales puede ser definida como: el castigo máximo en cuanto a eliminar de modo radical e inmediato la existencia del criminal, no se permite enmienda, reeducación ni re-socialización alguna del condenado; irreparable en cuanto su aplicación ya que el criminal ha causado la muerte de su victima injustamente impide toda posterior reparación de su victima, por eso se clama su ejecución y como no puede hacerse en las mismas condiciones con que fue ultimado por este criminal, la justicias más benevolente le otorga al criminal una muerte digna, mientras la victima no tuvo tanta benevolencia sin el juicio y la oportunidad para defenderse, más la devastación de los familiares de la victima. Por eso la Pena de Muerte debe ser Globalizada. Otro ejemplo es el Aborto, donde todos opinan y condenan porque no van hacerse cargo de un hijo no deseado sea por error o violación. Este tema solo debe ser tratado por la madre, el padre y el médico que va a practicar el aborto confidencialmente. El 47% de las mujeres de clase media y alta en el mundo se han practicado uno y varios aborto porque pueden pagarlo clandestinamente y esto no se trata ni se dice. Sin embargo la mujer de clase pobre es obligada a tener hijos no deseado incluso por lo prohibitivo del costo que debería ser en Hospital Público con Médico matriculado y confidencialmente. El más polémico y hermético de los conflictos son las Deudas Externas, al no legislarse una Ley de Transparencia y Rendición de Cuentas, no se sabe a quien se le otorgaron los prestamos ni se sabe por cuentos montos y cuantos intereses solo se sabe un total que nadie sabe de donde sale y por tal motivo se propone que lo pague el pueblo como victima que jamás vio beneficios ni obras en su favor. Este tema es muy simple y los responsables implicados no son muchos a quienes cobrar la deuda y liberar a las naciones de dicha carga que nunca usufructuaron. Las culturas se definen en calidad de escogidas, centros únicos u ombligos: Y quienes no hacen parte de esa cultura, serían los desamparados, aquellos sobre los que no pesa una protección divina determinada o de un dios con categoría de primero y único. Esos, los desamparados, serían los pecadores, los que se hace necesario ver mal para mantenerlos en línea. A lo largo de la historia, los pecadores aparecen en la misma colectividad. Son los que se oponen al sistema, los que cuestionan, los que son diferentes. Pecan, se los señala, se les hace un juicio y se les impone una pena. Si la cumplen, el pecado queda sin efecto. Si persisten en el pecado, se los expulsa de la comunidad. Estos casos los ilustra la Biblia desde el principio (caso de Adán y Eva), la expulsión de los judíos de España (de aquellos que no se quisieron convertir), la Inquisición; la expulsión de la sinagoga de Baruj Spinoza, Uriel D`Acosta y Juan del Prado; los anatemas de la Iglesia, las penas de destierro, el archipiélago de Gulag y "los manicomios", la cancelación de los derechos civiles y las listas negras en U.S.A. etc. Como puede apreciarse, han sido muchos y variados los sistemas para castigar y señalar a un pecador. Pero ellos (los pecadores endógenos, a los que les asiste el derecho a la defensa) no son como los pecadores exógenos, que son peores y necesario combatir a sangre y fuego porque han sido clasificados como bárbaros, como infieles, como paganos. El pecado de los desamparados es atroz, por eso encarnan las ideas del demonio. Y como son el diablo, la comunidad legitima la guerra contra ellos. | |||||||||||||||